Tradiciones mexicanas de navidad

La tradición por ser la forma más sencilla, más llana de comunicar o transmitir los valores y las manifestaciones culturales y artísticas en el correr de los tiempos, es también la manera más sencilla y directa de hacer la historia.

 

La tradición , por ser la historia viviente y comunal, tiene una dimensión humana, una dimensión social, una dimensión geográfica y otra temporal, y sobre todas estas cualidades, la virtud de amalgamar al hombre presente con su pasado y su terruño.
En ellas palpita y vibra el alma ancestral de nuestro pueblo, ahí se refleja el rostro auténtico de lo nuestro.
Sean ellas, nuestras tradiciones, quienes hablen por nuestro entusiasmo.

Los Nacimientos.

Es difícil precisar su génesis con exactitud. Algunas fuentes aseguran que la primera presentación del Pesebre se remonta a los principios de la era cristiana, por el año 345, en un sepulcro de Letrán; en tanto que el siglo VII se menciona a un antiguo Belén, en Santa María la Mayor de Roma, donde, al parecer existía un pequeño oratorio con estructura semejante a la cueva de pesebre.
Sin embargo, la costumbre popular de representar Nacimientos fue iniciativa de San Francisco de Asís, quien entre el 1200 y 1226 dio impulso definitivo a esta manera de celebrar la Navidad. Previo permiso del Papa Honorio III, dispuso un altar frente a una cueva y un pesebre. Los pastores de la vecindad acudieron allí la noche de Navidad y el gran reconocimiento que gozó ocasionó que la orden adoptara la práctica. Gracias a las artes, representaciones teatrales y la difusión de los franciscanos, el “Belén” se introdujo en España en el siglo XIV.
La ciudad de Nápoles se situó a la cabeza del movimiento. Regida por el monarca español Carlos III, Rey de las dos Sicilias, quien en 1743 construyó la fábrica de porcelana de Capodimonte.
En México fue implantada por los frailes que acompañaban a los conquistadores, quienes hicieron de ella un arma inapreciable para la catequización. Y de esa suerte, con sutiles adaptaciones a la idiosincrasia indígena, los misioneros introdujeron los Nacimientos, a guisa de obras teatrales.
Fray Pedro de Gante, en su escuela en Texcoco, adiestró a los indígenas en la elaboración de figuras de los Nacimientos para estas procesiones.
Durante dos siglos la tradición estuvo prácticamente reservada, pero a mediados del siglo XIX reaparecieron con gran fuerza popular.

La Piñata.

La Piñata es un juguete maravilloso, aunque lamentablemente efímero si se toma en cuenta que su confección requiere de tiempo y esfuerzo para lograr su estética y perfección y, así, estar presente durante unos minutos, con su gran poder para unir en la alegría a las personas en las festividades navideñas. Del verbo apiñar, atar, juntar, el nombre de la piñata se deriva de la palabra piña, fruta que simboliza este juguete, aunque con el tiempo se buscó imitar animales y otros frutos. La pignata italiana estuvo presente desde las primeras navidades novohispanas. Los artesanos mexicanos tomaron las ollas y las transformaron, con el papel de china, en un sinfín de objetos.
Julio Prieto declaró: “Se les nota una cierta influencia oriental en cuanto a la decoración del papel de china”. Con base a esto, algunos historiadores ubican el origen de la piñata en China y señalan que fueron llevadas a España y a Sicilia por los árabes, y traídas a América en el siglo XVII en la flota comercial como la Nao de China.
En cuanto a las piñatas con las cuales terminaban las posadas en Acolman, los rompimientos fueron aislándose en las casas hasta convertirse en sencillas ceremonias domésticas y querían dar este mensaje:
La olla revestida vistosamente, representa a satanás o al espíritu del mal que con su apariencia atrae a la humanidad. La colocación encierra los placeres desconocidos que ofrece al hombre para atraerlo a su reino. La persona vendada, a la fe, que debe seguir ciega y que se encargará de destruir al espíritu maligno. Esta es la lucha que debe sostener el hombre con su fe, para destruir las malas pasiones.
Así se estableció la piñata en México como consecuencia de una mezcla de tradiciones…

Las Posadas.

Las posadas tradicionales tienen ligeras variantes de acuerdo al lugar en donde se celebran e inclusive cambio a través del tiempo, sin embargo los aspectos comunes más importantes son:

- El pedir podsada (con los cantos tradicionales)
- El rezar el rosario
- El romper la piñata
- La cena y la convivencia

La tradición nos dice que José y María tuvieron que ir de puerta en puerta pidiendo posada. Para representar este acontecimiento, dos voluntarios se pueden vestir como José y María, o pueden utilizar figuras de los peregrinos de las que se colocan en los nacimientos. Los peregrinos acompañados por un grupo de invitados a la posada salen de la casa y piden posada en la puerta, entonando los villancicos. Las personas que se quedaron en el interior de la casa deben negar la posada obligando a los peregrinos a pedir posada dos o tres veces, hasta darles hospedaje con los cantos tradicionales (villancicos).

La rosca de Reyes.

Reina de la merienda familiar en la fiesta de los Santos Reyes. Por ser la Epifanía una de las fiestas grandes de la liturgia cristiana desde antiguo las comunidades y familias celebran con una merienda en la cual se partía un gran bizcocho o pastel.
De España esta tradición vino a México en los primeros años del virreinato. La merienda de los Santos Reyes se hizo tradicional con su rosca, la cual se acompañaba con el sabrosísimo chocolate, originario de estas tierras de la Nueva España.
La rosca es un bizcocho muy fino elaborado cuidadosa y delicadamente. Aunque el nombre de la rosca indique que debería ser redonda, la Rosca de Reyes mexicana tiene forma oval. Ello se debe a que al ir en aumento el número de invitados, hubo necesidad de agrandarla y ovalarla .
No es fácil precisar cuándo se inició la costumbre de esconder en la masa de la rosca un Niño Dios de porcelana, pero por crónicas se sabe que la usanza de colocar una confitura o un haba en la rosca era muy antigua. Quien encontraba el haba o el confite, estaba obligado espiritualmente a presentar el Niño Dios del Nacimiento de la casa en la iglesia cercana el 2 de febrero (Día de la Candelaria).