Nuestra señora de Guadalupe, forjadora de la patria Mexicana

Manuel Magaña Contreras

A 477 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, el fervor de los feligreses procedentes de todos los rumbos del país que vienen a postrarse a los pies de la Morena del Tepeyac, constituye uno de los testimonios de mayor consistencia en lo que se considera el lazo de unión más fuerte entre todos los mexicanos y que los historiadores más rigurosos definen como “El Hecho Guadalupano”.

 

Con su arquitectura barroca, la Antigua e Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe es el emblema de la unidad nacional que une a todos los mexicanos, ricos o pobres, en la veneración a la Reina de México y Emperatriz de América, según la definiera las autoridades del Vaticano.

El Cronista de la Villa de Guadalupe, Lic. Horacio Sentíes Rodríguez, uno de los hombres más conocedores y autorizados sobre el tema de la Virgen de Guadalupe, refiere que el Tepeyac es el centro en el cal coinciden todas las clases sociales de nuestro país, porque tanto en el interior de la República Mexicana, como en el extranjero, la Virgen que se manifestó a Juan Diego en diciembre de hace 477 años, es la esperanza de un futuro mejor para todos los nacidos en suelo nacional y aún para quienes residen fuera de nuestras fronteras.

La tilma de Juan Diego

Sentíes Rodríguez destaca que tanto a propios como a extraños, llama poderosamente la atención el hecho de que la Virgen de Guadalupe haya quedado estampada en la tilma o ayate de Juan diego”, por ser una pieza fabricada con fibra de maguey que dura, aproximadamente 20 años y, en este caso, a cerca de 500 años de distancia, la pieza sobre la cual quedó estampada la milagrosa imagen está sin desintegrarse, lo que constituye un reto para la ciencia.

Por otra parte, hasta ahora no se ha producido una declaración artística, científica, pictórica que haya explicado cabalmente la técnica que se uso para estampar, para pintar o dibujar la imagen en una tela burda como es todo yate confeccionado con fibra de maguey que a los 20 años se desintegra.

Sentíes Rodríguez, a su vez, destaca que en la imagen de la Guadalupana, la colocación de las estrellas representadas en el manto corresponden al momento astronómico en que se produjo la aparición de la imagen ante el arzobispo fray Juan de Zumárraga, cuando Juan Diego desplegó el ayate ante el dignatario eclesiástico, para mostrarle las rosas cortadas en el Tepeyac.

Se considera como un prodigio más, el que en los arabescos del vestido estén en concordancia con los perfiles orográficos de México, incluyendo sus principales montañas, como el Iztacíhuatl, el Popocatépetl o la Malinche.

Bastón de mando a los virreyes

El Cronista de la Villa de Guadalupe refiere que inicialmente, el culto a la Virgen de Guadalupe se produjo en la Ermita de Juan Diego y luego en la denominada de Montúfar, en la Capilla de los Indios y en la iglesia artesonada. Posteriormente, el 12 de marzo de 1695, dio inicio la construcción de la Basílica que permaneció en funcionamiento hasta la inauguración de la nueva Basílica, construida en la época del abad Guillermo Schulemburg Prado y administración de Luis Echeverría, quien fue presidente de México de 1970 a 1976.

En la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe edificada a partir de 1695 es donde se ha desarrollado el culto a la Guadalupana durante el mayor tiempo, hasta la fecha.
Refiere Sentíes Rodríguez que, en ella, la mayor parte de los virreyes recibían el bastón de mando, antes de entrar a la Ciudad de México – procedentes de Veracruz -, por la Garita de Peralvillo.

El Cronista informa que en la Villa de Guadalupe se daban cita los mineros de todo el país y que a ello se debe que gran parte del tesoro religioso en El Tepeyac, esté elaborado en plata. Allí – destaca -, iban a dar gracia posteriormente, en la Aduana de Santo Domingo, pagaban sus impuestos.

La salvarán del hundimiento

En relación a los hundimientos diferenciales que ha sufrido la Basílica antigua, lo cual motivó que se optara por construir una nueva, informes del Instituto Nacional de Antropología e historia refieren que están en marcha los trabajos para renivelar a ese recinto religioso, cuy descenso se ha acelerado ante la construcción de la nueva Basílica.

Se tratará de salvarla por ser la más representativa del culto a la Virgen de Guadalupe. Muchos fieles la encuentran más adecuada para la oración, porque la nueva Basílica la sienten un tanto fría.

Existen varios proyectos para salir adelante con el programa de construcción de la Plaza Mariana que extenderá la Plaza de las Américas hasta colindar frente al edificio de las autoridades delegacionales en Gustavo A. Madero.

El Museo Guadalupano, integrado a la Antigua Basílica contiene uno de los acervos de mayor importancia sobre el culto a la Virgen de Guadalupe. Sentíes Rodríguez señala, por su parte, que gran parte de la historia de México se ha desarrollado en la antigua Villa de Guadalupe Hidalgo, hoy, delegación Gustavo A. Madero. Se recuerda que fue aquí donde quedaron firmados los tratados de Guadalupe Hidalgo, mediante los cuales, nuestro país, una vez concluida la invasión norteamericana 1846-1848, nos fue arrebatada más de la mitad de nuestro territorio patrio.

Según las autoridades eclesiásticas, anualmente llegan, en peregrinación, la Basílica de Guadalupe más de 20 millones de romeros de todo el país, como muestra del arraigo del culto guadalupano entre el pueblo de México.