Templo de la Santísima Trinidad

Pedro Carrillo Camacho

En la antigua plazuela de María Santísima, al oriente de la antigua Ciudad de México, se levanta el Templo de la Santísima Trinidad, que tiene su origen en tres construcciones anteriores.

 

En este sitio el gremio de sastres había edificado una ermita y un hospicio para albergar indigentes en el siglo XVI, los sastres, que fundaron la Archicofradía de la Santísima Trinidad junto con la Cofradía de San Pedro establecieron el Hospital de San Pedro para atender a los clérigos seculares, enfermos y ancianos y levantaron el templo de la Santísima Trinidad, dedicado en 1667. La Archicofradía de la Santísima Trinidad, tuvo como principales objetivos la práctica de cuatro obras de misericordia: enterrar a los muertos, visitar a los enfermos, redimir al cautivo y dar posada al peregrino.

Para el siglo XVIII, fue necesario reconstruir el templo, iniciándose la obra en 1755, la cual fue dedicada en 1783. Hasta el momento se desconoce el autor, pero por sus características la obra se atribuye a los arquitectos Lorenzo Rodríguez e Ildefonso Iniesta Bejarano, autores del Sagrario Metropolitano y del Templo de Tepozotlán respectivamente.

A consecuencia de las Leyes de Reforma, el templo de la Santísima fue clausurado en 1861, desapareciendo los retablos barrocos que ornamentaban su interior.

Considerado uno de los templo barrocos más importantes de la ciudad, el Templo de la Santísima sobresale por la riqueza de su fachada barroca en la que destaca el relieve que representa a la Santísima Trinidad flanqueado por altos estípites, la torre ricamente labrada con forma de tiara papal, de la que llaman la atención los estípites inacabados de la torre, pues podrían indicar que tal vez algunos elementos ornamentales se labraban in situ.y su hermosa cúpula decorada con azulejos.

Su planta es de cruz latina. En la portada lateral se encuentran el apóstol San Pedro, San Antonio Abad, San Juan Bautista y un relieve que representa la imposición de la casulla a San Ildefonso. La portada lateral es de mejor factura si se le compara con la portada principal.

El templo contaba en su interior con obras de gran calidad artística. Se tiene noticia de que tanto el presbiterio como los muros laterales estuvieron revestidos por excelentes retablos dorados que han desaparecido.

Hoy en día se conserva el cancel en la entrada principal, que presenta una talla interesante a base de molduras que forman diseños geométricos, motivos vegetales y figuras de sirenas, la balaustrada del coro tallada en madera ornamentada con ángeles pintados en dorado que sostienen canastos de frutas.

En el templo son muy veneradas las imagenes de la Virgen del Perpetuo Socorro y una pequeña imagen de la Santísima Trinidad de excelente factura, conserva también en la entrada al templo un hermoso cancel de madera.

La poca resistencia del subsuelo de la Ciudad de México ocasionó que el templo sufriera de hundimientos, aun antes de ser terminado. En los años de 1805-1806 se elevó el nivel del piso a fin de impedir que en tiempo de lluvias el agua invadiera el interior. En 1855 se tuvo que cerrarse al público. Fue reabierta en 1858.

El hundimiento llegó a los 2.85 metros. En la década de 1980 se rescató el nivel original del templo que permite apreciar al monumento tal y como debió lucir en el siglo XVIII.

El Templo de la Santísima Trinidad fue declarado Monumento el 20 de agosto de 1932, y la parte del Hospital en Santísima No. 8, el 2 de junio del mismo año. El inmueble se encuentra bajo el régimen de propiedad federal y fue incluido en el Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 11 de abril de 1980.

Si bien, ya se han realizado algunos trabajos de reestructuración, el templo requiere de algunos trabajos de restauración y mantenimiento, ya que muestra algunas fallas estructurales y cierta falta de atención en el interior y exterior del inmueble que deben ser atendidos por las autoridades federales correspondientes.

En cuanto al hospital, éste fue fraccionado y vendido a particulares que le han dado diferentes usos. Aun se conserva el claustro principal y buena parte de sus muros originales. En él se alojan actualmente locales comerciales y el Centro de Salud Dr. Eduardo Liceaga.

Resulta también necesario el mejoramiento de su entorno urbano inmediato que requiere de trabajos urgentes de limpieza, reparación o sustitución del pavimento existente, colocación de mobiliario urbano, restauración de fachadas, colocación de letreros comerciales adecuados y mejoramiento de la seguridad pública que le devuelvan la dignidad a la zona.