Rumbo al Bicentenario del Inicio de la Lucha de Independencia (2a parte)

Las casas Señoriales de la Ciudad de México y las representaciones extranjeras que recibieron.

Para las fiestas del Centenario de la Lucha de Independencia, el gobierno creó multitud de “Comisiones” encabezadas por los más destacados miembros del gobierno porfirista. Una de ellas, la de Recepción y Aposentamiento, era la encargada de hospedar a cada una de las representaciones extranjeras invitadas a los festejos en las casonas, que para ese objeto, pusieron a disposición del gobierno las familias más adineradas de la ciudad.

 

Al mencionar los inmuebles más importantes utilizados para el alojamiento de estas representaciones, comenzaremos por decir que el representante de España, el Marqués de Polavieja quien,- junto con su bella esposa la Sra. Marquesa María de los Ángeles García de Polavieja fueron las figuras que mas atrajeron la atención y el entusiasmo de los habitantes de la ciudad de México- habitó en la magnifica residencia de Don Guillermo Landa y Escandón, en ese momento, gobernador de la ciudad de México. Esta casa estaba ubicada en la esquina de Las Artes (hoy Antonio Caso) y Vallarta.

A los demás miembros de la comitiva española se les asignó la gran casa del señor De La Horga, ubicada en la antigua calle del Indio Triste (Correo Mayor), atrás del Palacio Nacional y que había pertenecido a su suegro Don Miguel de Cervantes y Estamillo.

Francia…

El Embajador especial de Estados Unidos el Sr. Curtis Guild Jr. y su comitiva fueron hospedados en el llamado Palacio Cobián ubicado en la calle de Bucareli. Cabe mencionar que este inmueble ya había sido adquirido por el gobierno porfirista para ser ocupado por la Secretaría de Gobernación, misma que todavía ocupa el mismo espacio.

El Imperio Alemán manifestó su agrado para concurrir a nuestras fiestas el 4 de julio de 1910 y el 3 de septiembre atracaba en Veracruz en el vapor “Fürst Bismark” trayendo a bordo al Excelentísimo señor Karl Büns acreditado como Embajador Especial. Horas después de llegado el trasatlántico, entraba en el mismo puerto el crucero “Freya” de la Armada Alemana, enviado por su majestad el emperador Guillermo II, en prueba de cordial cortesía para que su capitán, oficiales y aspirantes se agregaran al personal de la embajada. A la llegada de la comitiva Alemana a la ciudad de México se dividieron y el ministro y su séquito fueron a la espléndida casa que fue de Don José Parada en el Paseo de la Reforma No. 114, mientras que el comandante y los oficiales de la fragata Freya fueron a la lujosa casa de Don Hugo Scherer Jr. ubicada en la misa calle pero en el número 5.

En el caso de la representación de Italia, fue la primera en darse a conocer, pues la Cancillería de Roma aceptó la invitación con fecha 8 de junio. Esta estuvo integrada por el excelentísimo señor Alfredo Capece Minutolo, Marqués di Bugnano como Embajador Especial quien venía en compañía de su esposa la señora Marquesa di Bugnano; ademas de el señor Alberto Martín Franklin como secretario y el señor capitán de caballería Pietro Magistrati, como attaché militar.

Esta distinguida comitiva arribo a la ciudad de México el 4 de septiembre de 1910. En la estación de Buenavista los esperaban el Ministro de Relaciones, Don Enrique C. Creel; el subsecretario del mismo ramo, Don Federico Gamboa; el teniente coronel e Ingeniero Don Porfirio Díaz (hijo); el director de la Comisión de Recepción y Aposentamiento, Diputado e ingeniero Don Ignacio L. de la Barra; además de la Comisión del Protocolo, otra de la secretaría de Guerra y Marina, la colonia Italiana en pleno y la Banda del Estado Mayor Presidencial, que ejecutó la Marcha Real de la Nación amiga. El señor Marqués, su esposa y sus acompañantes fueron conducidos en carruajes presidenciales a la magnífica residencia del Diputado Don Ignacio de la Torre y Mier ubicada en Paseo de la Reforma numero 1, frente a donde se encontraba colocada la estatua de Carlos IV mejor conocida como el Caballito.

En cuanto el gobierno japonés aceptó la invitación de México, comunicó haber nombrado Embajador Especial al excelentísimo señor Barón Yasuya Uchida quien venía acompañado de su esposa la señora Baronesa Ushida; por el Teniente Coronel del Estado Mayor Imperial Kunishige Tanaka; por el Capitán de fragata de la Marina Imperial Tokutaro Hiraga y por el tercer secretario de Embajada Seiichi Takahashi. Esta singular representación llamó profundamente la atención de los ciudadanos en todos los actos y desfiles en que participaron. Ellos fueron hospedados, conforme a su alto rango, en el palacio que se encontraba en Paseo de la Reforma Numero 27 y que pertenecía a la señora Doña Lorenza R. Vda. De Braniff quien, al igual que varias familias de la alta sociedad de ese momento, se sirvió poner gratuitamente sus palacio a disposición del Gobierno para alojamiento de alguna de las muchas representaciones especiales que llegaron a festejar el Centenario del inicio de la lucha por nuestra Independencia trayendo, la mayoría de ellos, algún presente para embellecer plazas y calles.

Próximo capitulo…
Las recepciones y los presentes…