Templo de Loreto

Plaza de Loreto, San Ildefonso esquina Rodríguez Puebla
Centro Histórico
Ubicación en Mapa Central E-2

En 1573 los jesuitas construyeron una iglesia que ocupó el lugar de una modesta capilla provisional dedicada a San Gregorio. Tenia techo de tejamanil, por lo que era conocida como xacalteopan, que significa iglesia-choza. En 1675, llegó a México procedente de Italia un religioso jesuita de nombre Juan B. Zappa, que traía consigo una réplica de la cabeza de la Virgen de Loreto y otra del niño Jesús con la intención de levantarles un templo. Las obras dieron inicio en 1682 y fueron concluidas en 1685 gracias al apoyo del capitán Juan de Chavarría y Valero.

 

A principio del siglo XIX, el conde Antonio de Bassoco decidió erigir un nuevo templo dedicado a la Virgen de Loreto. Para ello, encargó al arquitecto Agustín Paz y al ingeniero Ignacio Castera el proyecto de la obra. La primera piedra se colocó en 1809 y fue solemnemente bendecida y consagrada en 1816. El costo de la obra fue de 300,000 pesos. Al poco tiempo de construido, el templo comenzó a hundirse y a inclinarse en forma alarmante, tanto, que en 1832 fue clausurado y la imagen de la virgen enviada para su veneración al cercano templo de San Pedro y San Pablo.

Su fachada neoclásica es sobria y sencilla con dos pequeñas torres y al centro un relieve de la Virgen de Loreto. En la parte superior destaca la enorme y soberbia cúpula semiesférica de 19 metros de diámetro y 36.90 metros de altura.

El interior del templo es singular e interesante, de una nave con crucero de planta hexagonal lobulada con cuatro capillas semicirculares, dos a cada lado y el altar principal ubicado en el ábside de planta cuadrada. Cuenta con una capilla lateral y un pequeño coro sobre el acceso principal. El crucero está iluminado por bellos vitrales y conserva restos de la rica decoración original.

Desafortunadamente, a pesar de su indudable e inmenso valor histórico y arquitectónico, este maravilloso templo, joya de la arquitectura neoclásica nunca ha sido restaurado en forma integral, por lo que su estructura y la decoración de sus muros y bóvedas corren el riesgo de perderse en forma irreversible.

Por ello, resulta urgente que las autoridades competentes realicen los trabajos necesarios para conservar y mantener en buen estado el patrimonio cultural que hemos heredado de nuestros antepasados y asegurar su permanencia para las futuras generaciones.