Al grito de “¡Viva México! y… ¡Muera el mal gobierno!”

imagenPor Laura Martínez Alarcón.

¿Qué tanto sabemos de nuestra guerra de Independencia? Conocemos las fechas, algunos nombres de las mujeres y los hombres que “nos dieron Patria”, pero… ¿somos capaces de recordar algún otro acontecimiento que fuera determinante en el inicio de nuestra gesta independentista; algún otro ilustre mexicano que diera su batalla desde aquí o algún extranjero que ofreciera su vida por la causa mexicana?

 

Todo esto sale a colación porque, como ya lo informábamos en una colaboración anterior, en mayo de este mismo año, España celebró el bicentenario de su propia independencia. Y, de alguna manera, gracias a la ella, México y el resto de países latinoamericanos tuvimos la nuestra.

ActaEl año de 1808 significó una toma de conciencia en la Nueva España, representaba una clara oportunidad para cuestionar la legitimidad de las Juntas regionales de gobierno implantadas por lo peninsulares en nombre de Fernando VII y, desde luego, de poner en tela de juicio el régimen colonial. La falta ¿debilidad? de un poder central y los cambios en la organización política del Imperio, brindaron a muchos novohispanos la ocasión de luchar por alcanzar el poder político y buscar un nuevo camino en su relación con la Madre Patria. Tal fue el caso de don Miguel Ramos Arizpe. ¿Les suena?

Don Miguel fue un sacerdote y político oriundo de la entonces provincia de Coahuila y fue electo diputado por esta demarcación para participar en las Cortes de Cádiz de septiembre de 1810. Fue un hombre tenaz que, con sus ideas liberales e independentistas, contribuyó de manera muy relevante durante todo el período legislativo que daría como fruto la Constitución de Cádiz de 1812, mejor conocida como La Pepa, por haber sido proclamada el día de San José. La vuelta al trono de Fernando VII, en 1814, disolvió las Cortes y Ramos Arizpe fue detenido y encarcelado en Valencia, de donde salió en 1820 con el retorno de los liberales. Regresó a México, una vez consumada la Independencia, y participó activamente en la elaboración de la Constitución de 1824. Fue ministro de Justicia con el presidente Guadalupe Victoria. Ramos Arizpe defendió sus ideas liberales y federalistas con tal ardor que se le conoce como el Padre del Federalismo.

¿Y qué decir del español Francisco Javier Mina? Después de haber combatido valientemente a los franceses en territorio español y ser un fuerte opositor al absolutismo de Fernando VII, Mina marchó a Londres donde conoció a fray Servando Teresa de Mier quien lo convenció de colaborar con la causa insurgente de la Nueva España. Tras sortear múltiples escollos, Mina llegó a la costa tamaulipeca; peleó ferozmente y avanzó hasta Guanajuato donde fue derrotado, hecho prisionero y ajusticiado durante el asedio a la ciudad, en 1817. Por cierto, sus restos descansan en la Columna de la Independencia de la Ciudad de México. Sobre las mujeres que participaron en la guerra de Independencia, además de las sempiternas e ilustres Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario, ¿a qué otras conocemos? ¿Es que la historia oficial ha minimizado la lucha de las mujeres durante la independencia? Puede que sí, Por lo pronto, aquí hacemos un huequito agradecido a mujeres como Mariana Rodríguez del Toro, Antonia Nava, María Petra Teruel de Velasco (por cierto, protectora de los insurgentes presos) o a las hermanas Francisca y Magdalena Godos quienes, durante el sitio de Coscomatepec, lo mismo elaboraban cartuchos para la tropa que atendían a los enfermos y heridos. A ellas y a muchas más, nuestro recuerdo.

imagen¡Viva México en Madrid!

Como cada año, los mexicanos que residimos en Madrid nos preparamos para festejar el mes patrio. Echaremos de menos los puestos de banderitas en cada esquina de las céntricas calles de Madrid, el sabor de los platos típicos de la temporada (aunque se pueden encontrar chiles en nogada en algunos restaurantes mexicanos) y, desde luego, el ambiente festivo que reina en muchas ciudades de México. Por lo pronto, aquí se prepara el V Festival Gastronómico Folklórico y Cultural que, un año más, hermanará a la comunidad mexicana residente en la Madrid con los españoles. Habrá puestos de comida, mariachis, bailes folklóricos y una exposición sobre la naturaleza mística de Tequila, Jalisco. El festejo tendrá lugar en la finca conocida como “El Olivar”, en el barrio de Chamartín, bajo cuyos centenarios olivares acamparon las tropas de Napoleón Bonaparte en plena guerra de independencia. ¿Curioso, no?

En una reciente conferencia a propósito del bicentenario de los movimientos independentistas de Latinoamérica, el escritor mexicano Carlos Fuentes decía que a dos años de la conmemoración habría qué preguntarnos “cómo somos y qué queremos” de nuestra relación con la que fuera nuestra “Madre Patria”. Por lo pronto, nos gustaría que nos conocieran más y se eliminaran los tópicos de siempre. Que dejásemos de aparecer en la prensa europea por ser escenario de secuestros y narcoviolencia; que se hablara de nosotros por nuestras virtudes –que son muchas- y no por nuestros defectos. Nos gustaría que nuestra relación con España y con el resto de Europa fuera de igual a igual, aunque nos lleven siglos de diferencia. Que los mexicanos “reconquistemos” a los europeos por nuestra gastronomía y creatividad, nuestro ingenio y trabajo. Tal es el caso de César Martínez Silva, artista mexicano que vive, estudia y trabaja en España cautivándola con el brillo de sus performances, instalaciones, esculturas y fotografías. Para muestra este botón de su serie: La vuelta al mundo en trajinera. ¿No sería genial encontrarse a Guadalupe en pleno corazón de Venecia? ¡Soñar no cuesta nada! ¡Hasta la próxima!