La voz de México en el corazón de Madrid
Por Laura Martínez Alarcón.

Oír los acordes de La Iguana, uno de los sones jarochos más representativos de la riqueza musical de Veracruz, bajo el cielo madrileño, es una experiencia única. Emocionarse hasta el tuétano y sentir que México no nos queda tan lejos; que esta ahí y lo podemos tocar con el corazón gracias a la voz de Lila Downs ofreciendo, como homenaje a don Andrés Henestrosa, una magnífica interpretación de La Martiniana.

 

De las pocas cosas buenas que tiene el caluroso verano español, destacamos la serie de conciertos de la Villa de Madrid que el ayuntamiento organiza cada año en distintos recintos de la ciudad. Y de lo mejor fue el recital que la cantante mitad mixteco-mitad estadounidense y sus extraordinarios músicos, incluida la excelsa arpa de Celso Duarte, compartieron con otra magnífica artista española, Martirio. El escenario no podía ser mejor: el patio central de lo que fue, en su tiempo, uno de los cuarteles militares más grandes de la capital, hoy convertido en el Espacio Conde Duque. Por cierto, mucho ha tenido que vivir, sufrir y ofrecer España para transformar un lugar como éste y dedicar sus 25 mil metros cuadrados al estudio, la investigación y el ocio cultural. Las armas por libros; los acuertelamientos militares por salas de exposición y bibliotecas. ¡No está mal!

No cabe duda que los calores se mitigan mejor con música y una buena terraza al aire libre donde tomar una cerveza, un “tinto de verano” (mezcla de vino tinto y gaseosa) o una buena jarra de sangría. Llegó de lleno el verano también con sus rebajas, descuentos, paquetes vacacionales y atascos en las carreteras que salen de las grandes ciudades para dirigirse al mar o la montaña. Madrid, en agosto, casi parece una ciudad fantasma con una buena parte de sus negocios cerrados “por vacaciones” y con la reverberación de la onda calurosa que obliga a los turistas y a los pocos madrileños que quedan a refugiarse en los recintos con aire acondicionado o, por lo menos, bajo la sombra de un árbol en el parque del Retiro o en el Paseo Pintor Rosales. Una horchata de chufa o un granizado de limón vienen bien para mitigar la sed.

¿Crisis o vacaciones? Decíamos que en esta temporada hay pocas cosas buenas de las que sentirse satisfecho y es que este verano ha sido sui generis para los españoles: la crisis económica que están viviendo después de doce años de bonanza, les ha marcado en los usos y costumbres de toda la vida. Una reciente encuesta publicada en el periódico Expansión daba la voz de alarma sobre quién sería el vencedor: “¿La crisis o las ganas de vacaciones?”. El estudio señalaba que gran parte de las familias se planteaba reducir o incluso renunciar a las vacaciones, por ejemplo, en las estancias veraniegas junto al mar. Si antes una familia solía alquilar un departamento durante un mes, ahora lo hará por 15 días o una semana; si la costumbre era comer en restaurantes, ahora mamá tendrá que cocinar todos los días, ¡menudas vacaciones! A estas alturas de la temporada, los carteles de “se alquila piso” no se han retirado de los numerosos balcones con vista al mar… ¡algo impensable en otros años! Las primeras cifras estivales obligan a los hoteleros, los restauranteros y los dueños de las agencias de viajes a mostrarse abiertamente preocupados por la difícil situación que están enfrentando. La capacidad adquisitiva de los hogares ha disminuido y ya se nota que la subida de los precios y de las hipotecas está dejando huella en estas vacaciones. La crisis ha esquilmado a tal grado los bolsillos de los ciudadanos de este país, que los grandes almacenes empezaron las rebajas casi un mes antes del inicio oficial del asueto veraniego y, hoy, ofrecen descuentos hasta del 70% en todos sus artículos. Ni así han logrado atraer a la clientela de otros tiempos.

Soñar no cuesta nada
Mientras la crisis nos llega al cuello, sigamos pensando en las cosas buenas de este verano madrileño. Para muestra, el premio Don Quijote de la Mancha concedido recientemente al escritor mexicano Carlos Fuentes y al presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, por difundir la lengua española. La comunidad autonómica de Castilla-La Mancha y la Fundación Santillana impulsan este reconocimiento que se otorga por vez primera. Para los mexicanos es un motivo de orgullo saber que a Fuentes se le concedió el premio a la más destacada trayectoria individual como impulsor de la lengua de Cervantes y de la cultura española.

Y como soñar no cuesta nada, nos quedamos con el regusto del son jarocho, de la cumbia y de aquel anhelo cantado por Lila Downs en su “Cumbia del Mole”, saboreando unos deliciosos toritos e imaginando que nos comemos un molito con el cielo de Monte Albán bajo las estrellas de Madrid. ¡Hasta la próxima!