Panadería La Vasconia

a“Para ser un auténtico vasco –escribió el novelista Pierre Llandé en 1909– se necesitan tres cosas: llevar un apellido sonoro que hable de su origen; hablar la lengua de los hijos de Aitor; y tener un tío en América y, de preferencia, panadero”

La historia de la panadería en México está estrechamente ligada al valle de Baztán en España, que se encuentra enclavado entre los Pirineos y Pamplona y consta de catorce pueblos dispersos y varios caseríos dedicados a la agricultura y la ganadería. Desde este lugar llegaron, a mediados del siglo XIX, los principales fundadores de las panaderías de la Ciudad de México.

aSe dice que en 1869, antes de la llegada de estos Baztaneses, dieciocho hombres eran dueños de las aproximadamente treinta panaderías principales que había en la ciudad de México, de los cuales solo siete eran españoles, para 1890 debido a esta migración el numero de panaderías ya se había triplicado.

Estos personajes formaron familia con mexicanas, sin embargo, hasta sus negocios, llegaban de manera constante desde sus pueblos en España, hermanos, sobrinos y amigos, quienes venían, primero a aprender el negocio, para más tarde abrir su propia panadería.

Seguramente dentro de este contexto y época nació la panadería La Vasconia, de su fundación solo tenemos el registro del año, sin embargo no contamos con el nombre de su fundador que habrá sido, con toda seguridad, -en el nombre de la panadería se encuentra la prueba-, uno de aquellos vascos llegados desde Bastán.

aSe sabe que para 1900 llego a México Andrés Barberena, quien llegó a hacerse cargo de la panadería “La Vasconia” y que más tarde llegaría a ser uno de los más importantes empresarios de la industria panificadora.

Estos españoles nos trajeron ejemplo de entrega y dedicación al trabajo, como lo hizo uno de sus últimos propietarios Don Benito Estevan, quien llegaba desde la madrugada para recibir los costales de harina que más tarde saldrían de los hornos convertidos en variados y deliciosos panes y a quien todavía escuchábamos con su fuerte acento vasco ofrecer sus productos, platicar anécdotas de su pueblo o dar una receta de cómo preparar el bacalao.