San Ángel

San Angel

Huertos, obrajes, ríos, flores, paisaje y paz conventual
Manuel Magaña Contreras

 

En tardes de crepúsculo cuando el Astro Rey lanza sus rayos en todo lo alto del firmamento como si fuesen lenguas de fuego al empezar el día a morir, la silueta del templo de Nuestra Señora del Carmen, vista desde el legendario parque de “La Bombilla” evoca los tiempos en que este sitio fue zona de obrajes, cascadas, ríos, arroyos, huertos, zonas cultivadas de flores y enclave donde el cuidado de los frailes carmelitas atendía tanto el cultivo de la tierra como el mantenimiento de la paz en las almas de los sencillos lugareños.

 

image Tan bello lugar, ahora superpoblado, que se localiza en el sur-poniente del Distrito Federal es de muy noble estirpe porque además de haber sido poblado por grupos indígenas de la rama de los Toltecas, Otomíes, Chichimecas y Tepanecas, posee el honor de que por Cédula del Rey de España, de fecha 27 de septiembre de 1585, se dispuso el envío de frailes carmelitas a Tenanitla que así se llamaba lo que después fue bautizado como Villa de San Angel.image
Su origen es de nobleza tan grande, como lo manifiesta el hecho de que el cacique de Coyoacán, D. Felipe Guzmán Itzolinque, donó tierras para el establecimiento del convento del templo de los carmelitas y fue Santa Teresa de Jesús - de Ávila -, quien tuvo la idea de fundar ese lugar de oración y trabajo, cuya presencia permanece hasta nuestros días, como mudo testigo de aquel paraje que estuvo rodeado de pueblos, haciendas, ranchos y villas.
Sólo que ella no vio coronado su deseo porque murió en 1582.

San Ángel y Chimalistac
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Ello dio origen a que fuesen San Juan de la Cruz y fray Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, quienes obtuvieron del soberano español, el citado decreto. La primera piedra del convento carmelita en Tenanitla y Chimalistac, en tierras donadas por el cacique Itzolinque, Andrés Zar de Zorogastoa Mondragón y su esposa Elvira Gutiérrez , la viuda de D. Felipe de Guzmán, doña Agustina de Chilapa y su suegra Mencia de la Cruz, fue colocada solemnemente el 29 de junio de 1615, día de San Pedro y San Pablo, bajo el virreynato de D. Diego Fernández de Córdoba, marqués de Guadalcázar.
Se extendió el convento, incluyendo la huerta, desde Chimalistac, hasta las cercanías de San Jacinto y desde la plaza del Carmen, hasta el Pedregal de San Ángel, según el estudio realizado sobre dicha Villa, por la delegación Álvaro Obregón, en 1994.

imageEn la literatura

La selva de asfalto en que nos encontramos ahora no ha podido borrar del todo, el ambiente provinciano que se respira – pese al enorme bullicio que generan las grandes avenidas Insurgentes, Revolución, Anillo Periférico y otras -, si se pasea por la Plaza San Jacinto, la calle Árbol, Reina, etc. y más todavía, si se visita el Convento, donde la huella del período virreynal parece que ha sido detenida por el tiempo.
San Ángel fue el paseo preferido y centro de veraneo de las clases pudientes todavía a principios del siglo XX. D Niceto de Zamacois escribió entonces que “bajo los pies de este poético pueblecito, cercado por todas partes de árboles, cuyas casas blanquean como tantos nidos de palomas entre las verdes ramas de un frondoso bosque, se extiende como una inmensa alfombra de flores, la más brillante campiña cubierta de verdura y delicadas frutas cuyos encantos preludian en deliciosos tonos los límpidos arroyos que cruzan en todas direcciones”
Describió el escritor que su límpido cielo es un solio de zafiro; su perfumado ambiente, el que aspiraban los dioses del olimpo: su temperatura suave y apacible como las templadas auras del paraíso y el sol que dora sus montañas, limpio y brillante como el fulgente globo de oro y perlas”.image

La Feria de las Flores

En San Ángel, sus habitantes no olvidan el Pensil que fue este lugar de bellísimos parajes. Cada mes de julio – el día 16 -, la sociedad sanangelina se organiza para evocar los tiempos paradisíacos de la antigua Tenanitla, mediante la celebración de la tradicional Feria de las Flores. Así, los dones con que la Naturaleza obsequió a la Villa de San Angel, son cantados en concursos poéticos, el concurso para elegir a la Reina de la Feria. Todo esto complementado con conciertos y concursos literarios.
image Los pueblos de la Tierra logran fortaleza y unión en beneficio de sus habitantes, mediante la conservación de las tradiciones, de los valores fundamentales que hermanan a los seres humanos en nobles sentimientos y sanas aspiraciones en pos de una vida siempre digna en medio de las circunstancias que los tiempos plantean.

Historia en San Ángel

En San Ángel se ha vivido intensamente pasajes fundamentales de la Historia de México, lo mismo en la época prehispánica con sucesos como la erupción del Xitle que dio origen al Pedregal que lleva su nombre, que en los tiempos virreynales, cuando empezó ser industrializada la zona con los obrajes para producir telas, aprovechando la fuente de energía que son las cascadas y los ríos, vírgenes entonces para repartir sus dones y crear el himno del trabajo fabril, en medio de idílicos paisajes.
A San Ángel le tocaron vivir tiempos fundamentales de la lucha por la Independencia de México. Ya independiente la nación mexicana, en la antigua Tenanitla se vivió el drama de los miembros del Batallón de San Patricio, ahorcados cruelmente en la Plaza San Jacinto, donde existe una placa en que el pueblo de México muestra su gratitud a esos irlandeses que dieron su vida por defender a México ante la invasión gringa 1846-1848.
San Ángel antes y ahora, es símbolo del alma provinciana y noble del pueblo de México.
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