Nuestra Señora Monserrate

aA espaldas del convento de San Jerónimo, famoso por haber cobijado en su seno a la Décima Musa, Sor Juana Inés de la Cruz, situado en la que se llamo Calle Verde, mas tarde tercera de San Miguel y hasta hace poco tiempo se le designo con el nombre de tercera calle de José María Izazaga, se levantó una capilla de apariencia humilde, con fachada de piedra y una portada barroca, finamente labradas. Dicha capilla es conocida desde hace muchísimos años con el nombre de Nuestra Señora de Monserrate, remontándose su fabrica a los principios del año de 1587, la cual se llevo a efecto en un solar que poseían los religiosos agustinos, siendo costeada por Don Diego Jiménez y Don Fernando Moreno, compañeros del conquistador Don Hernando Cortes, quienes ya de edad muy avanzada y , poseedores de cuantioso caudal, fundaron una cofradía, eligiendo por patrona a la Santísima Virgen del Monte-Serrato, que se veneraba en España, cuya Imagen la hicieron traer, colocaron en dicha Capilla, haciéndose la dedicación de esta en el año de 1590, que se fue cuando se dió termino a la obra del edificio, con una festividad adecuada y solemne.ñ

Por diversas cuestiones sucitadas con el Ordinario, o sea con la autoridad del Ilustrísimo señor Arzobispo, el pequeño templo fue cerrado varias ocasiones, hasta el año de 1614 en que llegaron a la capital de la Nueva España los primeros padres benedictos; Diego Sánchez y Juan Victoria, a quienes se les dio posesión de dicho templo, el cual fue abierto desde entonces sin ninguna interrupción.

La pequeña iglesia formo parte del monasterio que fundaron en el mismo solar los religiosos benedictos, convento que mas bien fue colegio benéfico por muchos conceptos, el cual subsistió hasta el dia 20 de enero de 1821 en que fue ordenada su clausura.

Los Benedictos de México (que no tuvieron en el país mas que el monasterio de que se trata), mantenían en su claustro cierto número de niños que les servían como acólitos y cantores: educabanlos religiosamente y les enseñaban la primeras letras, la gramática latina y la música y otras con muchas cosas, dedicándolos también al cultivo de la tierra y a copiar manuscritos antiguos, introduciendo varias especies de legumbres y plantas que no eran conocidas en estas tierras, entre otras, la ciruela llamada de España.

aInmensos eran los curiosos manuscritos que tenia copiados en sus bibliotecas, especialmente sobre la historia de las Américas, los que desgraciadamente se han perdido, de manera irreparable.

Poseían bellísimas pinturas, de las que aun existen tres en la academia de San Carlos de esta capital, siendo una de ellas del famoso pintor Zurbaran. En el priorato de Monserrate se repartían gratuitamente remedios a los enfermos, a cuyo fin había una botica en donde se elaboraban los medicamentos. Su ropería estaba abierta para vestir a necesitados y, diariamente, se daba de comer a un buen número de necesitados.

aaEn el año de 1861, el gobierno de la República permitió que la iglesia continuase abierta para el culto católico y, al año siguiente otro ordenamiento gubernativo dispuso que el edificio conventual fuera dividido en lotes para que se repartieran a varias familias descendientes de los primeros insurgentes, cuya orden no llego a cumplirse ignorándose la causa.

El templo sufrió serias reformas en el siglo XVIII sobre todo en su fachada, del edificio conventual no quedaron mas vestigos que uno de los claustros que, a través de los años ha tenido diferentes usos; Inicialmente fue ocupado por una dependencia del Frente Socialista de Trabajadores, más tarde y durante muchos años fue vecindad. Finalmente fue rescatado y dado en comodato a la Asociación Nacional de Charros quienes crearon el museo de la Charreria con el propósito de preservar y promover el deporte y la tradición de la charrería a través de la exhibición permanente de arte y artesanías, así como trajes y artículos relacionados con el llamado deporte nacional.