Secretos de convento; dos nietas de Juan Diego profesaron en Corpus Christi

Por: Manuel Magaña Contreras

Tras los muros de los conventos virreinales, miles de historias aguardan para ser rescatadas y esperan a los investigadores para que, al paso de los siglos, hagan trascender públicamente mucho de lo que se ha conservado en el anonimato.

aPor ejemplo, el Cronista de la Villa de Guadalupe, Horacio Sentíes Rodríguez, descubrió recientemente que Juan Diego - Juan Diego Cuauhtlatoatzin, según Carlos de Sigüenza y Góngora -, no era “macehual” desamparado, sino miembro de la estirpe de nobles de la casa de Texcoco y que, en el Monasterio de Corpus Christi – para monjas caciques, es decir, nobles -, tomaron los hábitos dos nietas en quinto grado, del vidente del Tepeyac: Doña María Antonia de Escalona y Rojas y Doña María Gertrudis de los Dolores.

La terminación “tzin”, habla precisamente del linaje noble de Juan Diego, asienta el Cronista de la Villa de Guadalupe. El hallazgo es sensacional, desde el punto de vista de la real personalidad de Juan Diego, de cuya existencia dudó el mismo ex Abad, Guillermo Schulemburg Prado, después de ejercer el cargo durante más de 30 años en la Basílica del Tepeyac.

La canonización del vidente del Tepeyac, por el Papa Juan Pablo II en la Basílica de Guadalupe, pone término a la duda entre la feligresía, principalmente... La investigación de Sentíes Rodríguez contenida en una de sus obras, “Genealogía de Juan Diego” – Editorial Tradición, 1998, está basada en documentos.

DATOS CONFIRMADOS

asAntes de redactar esta crónica, entrevisté telefónicamente al Cronista de la Villa de Guadalupe, Lic. Sentíes para que nos informara sobre el estado actual de su investigación. Sentíes es autor de obras tan notables como el libro monumental “La Villa de Guadalupe, Historia, Estampas y Leyendas” y muchos trabajos más sobre el tema guadalupano, en el cual, nuestro entrevistado está considerado como toda una autoridad en la materia. Cabe mencionar que su santidad el Papa Jaun Pablo II, condecoró al cronista por su contribución a la cononización de Juan Diego.

Respecto de la toma de hábito en el Convento de Corpus Christi, Doña Maria Antonia de Escalona y Rojas, Sentíes Rodríguez, en “Genealogía de Juan Diego”, página 30, nos dice lo siguiente: “El ingeniero Joel Romero Salinas, en su interesantísimo libro “Precisiones Históricas de las Tradiciones Guadalupanas y Juandieguinas” y Josefina Muriel, en su obra “Las Indias caciques de Corpus Christ0 se refieren a una de las primeras indias caciques, profesa en el Convento de Corpus Christi, dato publicado en “la Gaceta deMéxico el mes de mayo de 1739.

“El 24 de mayo recibió el hábito de Religiosa en el Monasterio de Corpus Chiristi de nobles caciques, Franciscanas Descalzas, Doña Maria Antonia de Escalona y Roxas, quinta nieta del venerable Venturoso Indio Juan Diego a quien el año de 1531, se apareció Nuestra Señora de Guadalupe” Sentíes Rodríguez asienta que “María Michaela Jerónima Antonia de Escalona y Roxas, tomó el hábito de monja en el Convento de Corpus Christi, adoptando el nombre de Sor María Antonia del Sacramento, según foja de la patente 43, donde podemos apreciar su interesante genealogía”.

DOÑA GERTRUDIS DE LOS DOLORES

El Cronista de la Villa de Guadalupe, Lic. Sentíes Rodríguez , a quien con mi carácter de Reportero de “Excelsior” entrevisté durante años para la “Crónica Dominical” a mi cargo, hace hincapié sobre la otra nieta de Juan Diego que profesó en Corpus Christi, Doña María
Gertrudis de los Dolores: “El Convento de Corpus Christi había sido fundado en el año de 1720 por el Marqués de Valero de Ayamonte y Alenquer y Don Baltasar de Zúñiga Guzmán Sotomayor y Mendoza. Las religiosas fundadoras fueron: Doña Petra de San Francisco, primera abadesa, proveniente del Convento de San Juan; Sor María Teresa de San José, también del mismo convento; Sor María Antonia Michaela de San José, del Convento de Santa Clara y Sor Gregoria Manuela de los Dolores, de Santa Isabel.

“La Orden de Religiosas Descalzas de San Francisco operaba bajo la primera regla de Santa Clara. Por este Convento pasaron monjas célebres como Doña María Teresa de los Reyes Valeriano y Moctezuma sexta nieta de Moctezuma, Doña Josefa Cortés Velasco y Sedeño y Doña María Gertrudis de los Dolores, hija del cacique de San Pablo y tenida también como descendiente de Juan Diego.

QUE JUAN DIEGO TUVO UN HIJO

Cita Sentíes Rodríguez que Lorenzo Boturini, investigador guadalupano, sostiene que Juan Diego “murió casto y que en su testamento de 1559, la india Juana Martín sostiene lo mismo, pero el cronista Sentíes especifica que las investigaciones que han venido después han rebasado dichas posiciones, con nuevos datos basados en documentos, no en meras opiniones..

El Cronista de la Villa de Guadalupe refiere: “El Padre Francisco de Florencia en su libro “La Estrella del Norte – número 223) habla claramente de la herencia y la familia de Juan Diego: “”Dejó, a lo que yo he podido rastrear, un hijo, que lo era suyo o por tal era tenido. A este hijo dejó en herencia una Imagen, trasunta de la original que traía consigo, que hoy tiene y conserva por inestimable presea el licenciado don Juan Caballero y Octo”. De la vida de Juan Diego – expresa Sentíes Rodríguez -, a nivel de opinión pública general e incluso entre la misma feligresía guadalupana, se ignora casi todo por lo cual, el tema de las dos nietas de Juan Diego, en quinto grado tiene que causar viva impresión y lo mejor que puede pasar – subraya -, es que haya mayor interés entre los mexicanos por conocer la vida personal y familiar de Juan Diego, uno de los mexicanos más importantes, a través de los siglos que México tiene como nación.