EL COCHERO...

El Sindicato de Telefonistas de la Republica Mexicana
PRESENTA
Los oficios de antes y de ahora, una historia de esfuerzos...

Por: Guadalupe Gómez Collada

Existen desde que se inventó el transporte, iniciaron transportando a la gente en carretas tiradas por caballos y les llamaban cocheros, generalmente trabajaban, de fijo, para alguna familia adinerada. El “peladaje”, como le llamaban en ese entonces a la gente de escasos recursos, se transportaba a pie, entre los charcos y lodasales que cubrían las calles de la ciudad, entonces no existía transporte público.

aMás tarde, a mediados del siglo XIX alguno de estos choferes, que seguramente quedó sin trabajo, se le ocurrió rentar su carruaje al público en general y, seguramente, así nació el transporte de alquiler. Estas carretelas, como las llamaron en esos años, proliferaron rápidamente, la gente de la, desde entonces, llamada clase media las buscaba, sobre todo, en épocas de lluvia cuando se hacía casi imposible caminar por las calles de la ciudad sin echar a perder las ropas y, sobre todo, los zapatos.

Años después nacieron los camioncitos de mulitas, que podían transportas de un solo “jalón” hasta a 10 personas, “cómodamente” sentadas en bancas de madera. Hasta este momento la comunicación entre el chofer y los clientes era casi nula, únicamente se hablaban para cobrar, pagar, pedir parada o decirle alguna grosería al chofer cuando el vehículo caía en algún hoyo haciendo pasar tremendo “ajigolón” a los usuarios.

La verdadera comunicación entre los choferes y los usuarios, nace en el siglo XX con los vehículos de gasolina llamados taxis; aunque no siempre se les ha llamado así; hubo un tiempo en que debido a unas singulares líneas
que los atravesaban a la gente le dio por llamarlos cocodrilos o cuando se ordenó que todos fueran verdes la
gente los llamaba “pericos” , luego fueron los “minis” en fin que lo único que no ha cambiado es la presencia
del conductor llamado chofer.

Subirse a un taxi es, muchas veces, vivir una aleccionadora experiencia, depende del chofer, del ánimo del
usuario y, sobre todo, de la distancia.

aGeneralmente la conversación la inicia el chofer, el tema: ¡el clima!.

Si hace frio; -¿Qué le parece este frío?, ¿verdad que antes no se sentía tanto frío en el D.F.?

Si hace calor; ¿Qué vamos a hacer con este calor que no se soporta?

Si llueve; ¡se nos viene el cielo encima!,

¿Qué vamos a hacer con tanta agua?

De ahí puede seguir cualquier tema, la carestía, la política, el futbol, los hijos, la familia…

De todo saben, son acuciosos observadores de la vida de la ciudad, son el termómetro de la política, si queremos saber quiénes van a ganar las elecciones, basta subirse a varios taxis y tendremos la respuesta sin necesidad de acudir a complicadas y costosas encuestas.

Conocen hasta los rumbos más intrincados de esta megalópolis. Quizá, no sepan con exactitud la dirección que les pedimos, pero el rumbo seguro que lo saben y eso es, debido a las dimensiones de la ciudad de México, milagroso.

Son los choferes aquellos que tienen la responsabilidad de llevarnos con bien a nuestro destino y a quienes rara vez les damos un pesito de más por  la sabrosa plática que muchas veces nos regalan…

a a a

a