Gante-Filomeno Mata

Para esta ocasión, no nos vamos a referir a un recinto gastronómico en particular, sino que vamos a hablar del primer corredor gastronómico peatonal que tuvo el Centro Histórico. Se trata del corredor Gante-Filomeno Mata.

Si Usted camina por estas calles notará, colocada en el tramo de Gante entre 16 de Septiembre y Venustiano Carranza, la escultura del personaje que le da nombre a la calle; se trata de Fray Pedro de Gante, uno de los primeros frailes franciscanos que llegaron a estas tierras a trabajar en la dura empresa de la evangelización.

aEsta hermosa escultura, fue un regalo del gobierno de Bélgica, (lugar de nacimiento del fraile) a esta ciudad.

En apenas dos cuadras, se respira un aire cosmopolita, universal y divertido, donde se mezclan los aromas de oriente, con los de occidente y con los de México. Basta echar un vistazo a las mesas que se ubican afuera de los restaurantes y veremos, desde sushis, hasta tortas, pasando por hamburguesas, sándwiches, tacos de todo tipo, ensaladas, pastas, pasteles y todo tipo de bebidas como malteadas, cervezas, café, refrescos, aguas de frutas entre otras muchas más por descubrir.

Todo ello amenizado por una gran cantidad de pantallas de TV donde pasan todos los partidos de futbol que se juegan en el mundo, llámese América, Europa y hasta China, se puede decir que es la calle mas futbolera de México…

aaTambién se concentran una buena cantidad de los artistas llamados “callejeros” quienes por unas cuantas monedas son capaces de permanecer dentro de sus complicados trajes, horas enteras o bailar con singular frenesí al ritmo de alocados tambores que se mezclan con el sonido nostálgico de uno de los pocos organilleros que quedan en la ciudad.

aLa mirada brinca de la taza de café a la belleza del edificio High Life, de la atractiva y rubia turista norteamericana a la inmovilidad del “Soldadito de Plomo”, parado en la esquina de Madero y Gante, representado por uno de los mimos callejeros más antiguos del Centro:

“Patín” el mismo que correteaba a los niños con su perrito de guata y alambre en la Plaza Seminario y que perdió su territorio (como él lo llamaba) frente a los embates del ambulantaje.

Aquí podremos disfrutar, como en ningún otro lado, de la diversidad y pluralidad cultural, social y de entretenimiento que ofrece el Centro Histórico, la gastronomía se mezcla con la música, con el color y, sobre todo, con el arte de conversar y compartir con los amigos frente a una buena taza de café o alguna bebida, o el de compartir la emoción de un buen partido de futbol con los cuates.

En este ya famoso corredor Usted podrá encontrar casi de todo para comer, beber o disfrutar, lo único que no espere encontrar es silencio y aburrimiento…

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