El convento de Corpus Christi

Concebido por el arquitecto Pedro de Arrieta, el convento de Corpus Christi fue concebido para albergar a las hijas de caciques indígenas, como respuesta a la necesidad de la élite indígena de acceder a instituciones educativas y religiosas con la anuencia de la Corona.

aEl edificio comenzó a construirse, en un predio frente a la Alameda, el 8 de febrero de 1720, y fue concluido el 12 de septiembre del mismo año. La obra tuvo un costo de 30,000 pesos oro, pero se mantuvo cerrada hasta el 10 de julio de 1724 en que fue bendecido por el arzobispo Lanciego.

Corpus Christi fue fundado por monjas llegadas de los conventos de Santa clara, San Juan de la Penitencia y Santa Isabel y siguieron la regla de Santa Clara, que se apegaba mas al espíritu de austeridad y piedad que prevalecía entre los indígenas de ascendencia noble.

Su fundador y patrono fue el virrey don Baltasar de Zúñiga Guzmán Sotomayor y Mendoza, Marques de Valero y Duque de Arión (1716-1722) quien dio todo su apoyo a dicha empresa y vigiló su cumplimiento aun después de su muerte (1727), como se manifiesta en un recibo y cance-lación, ante el escribano real y receptor Manuel de Esquivel, en este documento quedó constancia de la última voluntad del virrey; “que su corazón fuese llevado en una caja a disposición de sus testamentarios a esta corte para que aquí fuese sepultado en el referido convento de religiosas indias de Corpus Christi, que dicho señor excelentísimo, siendo tal virrey quien a sus expensas fundó, y que al mismo tiempo se fundase por su alma, un aniversario de vigilia y misa en cada un año, y en cumplimiento de dicha clausula los señores albaceas de dicho señor excelentísimo entregaron dicho corazón al capitán don Francisco Obregón, quien entregó el referido corazón en dicho convento de religiosas en la forma y modo que se le entregó en la villa de Madrid donde se sepultó con la solemnidad que convino”.

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El corazón del virrey permaneció en el mismo lugar del convento hasta nuestros días, sobreviviendo al paso de las revoluciones, los gobiernos, las restauraciones y al paso de la naturaleza.

En el siglo XIX, después de más de 140 años de ocupación de su convento, las monjas fueron, finalmente, ex claustradas en 1867. La iglesia de dicho convento permaneció abierta al culto católico, en cambio el convento fue destinado a Escuela nacional de Profesores para la enseñanza de sordo mudos. Más adelante se le dieron, tanto al templo como al convento, diversos usos hasta el año de 1948 cuando el inmueble fue asignado al INAH, tres años después, esta dependencia celebró un convenio con el Instituto Nacional Indigenista a fin de que en las instalaciones del templo se creara el Museo de Industrias y Artes Populares.

En los años cincuentas fue demolido el convento. Con los sismos de 1985 el edificio sufrió graves daños, finalmente, debido a la humedad y los daños estructurales del edificio fue desocupado en el año de 1995. En diciembre de 2003 se inician los trabajos de rescate y restauración del templo de Corpus Christi y el inmueble es elegido para albergar el Acervo Histórico del Archivo General de Notarias de la Ciudad de México.

Tras largos meses de trabajos de restauración en los que participaron especialistas de diversas disciplinas adscritos al INAH, INBA, y la UNAM, el ex templo fue rehabilitado y se construyó un edificio anexo; en su interior se hallaron vestigios arqueológicos que abren una nueva ventana al pasado prehispánico y colonial; ejemplo de ello es el hallazgo del corazón del virrey, que surgió de entre los muros. Otro tesoro rehabilitado en el ex templo fue el mural del maestro Miguel Covarrubias de 1951 titulado; “Geografía del Arte Popular en México”. El 14 de julio del 2005 el ex templo de Corpus Christi fue reinaugurado, reapareció frente a la Alameda Central conviviendo con todos los monumentos de Avenida Juárez.

El corazón de Don Baltasar de Zúñiga, quien fuera nombrado por el rey Felipe V el 22 de noviembre de 1715 virrey, gobernador y capitán general del reino de la Nueva España y presidente de la Real Audiencia de México, fue reubicado en el mismo lugar donde él pidió que fuera colocado y donde estuvo oculto durante casi tres siglos.

El archivo brinda el servicio de consulta a Notarios, autoridades administrativas así como a investigadores y particulares. El fondo contiene documentación notarial desde 1525 a 1935 clasificada cronológicamente que constituye un verdadero tesoro documental.