Surgimiento y consolidación de la enseñanza médica en México

(La enseñanza de la medicina ocupó diversas sedes en Centro Histórico)
Por: Renato Humberto de la Mora Ochoa

aEl 21 de Septiembre de 1551, según consta en la cédula correspondiente, se fundó la Real y Pontificia Universidad de México; un cuarto de siglo después en 1575, el Claustro de la Universidad, aprobó la cátedra de Prima Medicina, a este respecto el bachiller Cristóbal de la Plaza en su obra “Crónica de la Real y Pontificia Universidad de México”, expresa: “El Altísimo crió los medicamentos en la tierra, y el varón prudente no debe aborrecer la medicina, así para la curación de las dolencias, como para el alivio en las enfermedades”, la cita anterior fue un reconocimiento tácito a la fundación de la enseñanza médica en la Nueva España. Años más tarde, en noviembre de 1580, el doctor Juan de la Fuente, médico, tomó posesión como primer titular de la cátedra de Propiedad de Medicina en la Real y Pontificia Universidad de México. Cuatro años después, en 1584 se graduaron los primeros bachilleres en medicina.

aDurante la época virreinal, la insigne Institución fue forjadora de un gran número de “peritos y aventajados médicos que acertaban a curar con ciencia y experiencia todo género de enfermedades”, según expresaba el doctor Francisco Urieta, en el año de 1621.

Los profesionales de la medicina en la Nueva España podían aspirar a tres grados académicos: bachiller, licenciado y doctor. Al obtener el primer grado; bachiller en medicina, debía sustentar el titular otro exámen ante el Protomedicato, para poder ejercer. El tribunal del Protomedicato actuó con extrema rigidez y en muchas ocasiones en forma arbitraria, lo que motivó muchas inconformidades.

Fue un organismo monolítico e intolerante, refractario a las reformas de la enseñanza médica que puso diques a las innovaciones en las organizaciones médicas. En septiembre de 1810 surge el movimiento de independencia, la lucha armada iniciada por el cura de Dolores, Miguel Hidalgo, se prolonga por 11 largos años. La vida en la Nueva España se convulsiona y las instituciones académicas no fueron la excepción. Tras consumarse el proceso libertario en 1821, paulatinamente se va recuperando la normalidad en todos los ámbitos; sin embargo es hasta 1830 en que se inicia el proceso de consolidación en la enseñanza médica. En 1831 surge la Facultad Médica del Distrito y Territorios, que de inmediato asume las funciones del nefasto Tribunal del Protomedicato.

aEn este mismo año, muchos liberales habían arribado al gobierno de la República, Valentín Gómez Farías, médico, es vicepresidente de México, y desde ahí realiza una serie de reformas y junto con él otro insigne político, el doctor José María Luis Mora, que es
su colaborador cercano, transforman la educación superior; la Universidad Real y Pontificia se convierte en la Dirección General de Instrucción Pública, y las escuelas y facultades son substituidas por establecimientos.

El 27 de Noviembre de 1833, se funda el establecimiento de Ciencias Médicas, reformándose los principios de la enseñanza médica que habían prevalecido por tres siglos y se adopta el modelo francés, copiando los programas de estudio. Se nombra al doctor Casimiro Liceaga como primer director. La sede de la naciente Institución es el ex-Convento de Betlehemitas donde permanece por dos años y se traslada al ex- Convento del Espíritu Santo. La inestabilidad política imperante en el país se reflejó en las instituciones académicas.

En 1839, de nueva cuenta el establecimiento es reubicado, en esta ocasión en el Colegio de San Ildefonso.

Tres años más tarde, en 1842 se otorga otro recinto al Establecimiento, en esta ocasión el ex-Convento de Belén. La itinerante Institución, por acuerdo del presidente Antonio López de Santa Anna, cambia el nombre de Establecimiento por Colegio de Medicina, y se reubica en 1847 en el Colegio de San Juan de Letrán, donde permanece hasta 1851. En ese año el gobierno de la República, le concede un espacio al Colegio de Medicina en el ex-Convento de San Hipólito.

En 1853 el ex-Convento de San Hipólito se convierte en cuartel militar y por enésima ocasión cambian la sede, regresando al Colegio de San Ildefonso. Tras el peregrinar absurdo de las instituciones de enseñanza médica, por fin en 1854 se le asigna como sede el edificio que alojó a la Santa Inquisición, en la plaza de Santo Domingo. Después de tantos avatares y vicisitudes se logra la estabilidad de la institución, y a partir de esa fecha las cátedras fueron impartidas en ese edificio, primero como Escuela Nacional de Medicina y posteriormente como Facultad de Medicina, dependientes de la Universidad Nacional de México, que en 1928 logró su autonomía, convirtiéndose en la UNAM. Con la fundación de Ciudad Universitaria, que concentraría a todas las escuelas y facultades dispersas en diferentes edificaciones, en un solo campus, la Facultad de Medicina es trasladada al bellísimo edificio que hoy ocupa.