El Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana

PRESENTA
Los oficios de antes y de ahora, una historia de esfuerzos…

aEl escribano O evangelista
Por: Guadalupe Gómez Collada

En la muy antigua e histórica Plaza de Santo Domingo, ubicada en el corazón de la capital mexicana, se ha conservado uno de los oficios más singulares de la ciudad; el oficio de escribano que ha constituido durante décadas el último recurso para muchos que, no sabiendo escribir o redactar correctamente, o carentes de inspiración poética, acuden a estos personajes para que les redacten la carta de amor que espera ansiosa la amada o, sencillamente, para que escriban correctamente algún documento oficial.

Apenas quedan unos cuantos escribanos o “evangelistas” -como también se les conoce-, quienes armados con sus viejas maquinas de escribir o, los mas modernizados, con su laptop se presentan ágiles y dispuestos a ayudar a jóvenes estudiantes en sus trabajos, redactan currículums o leen cartas a personas iletradas que siguen recurriendo a ellos, aunque, cada vez, con menos frecuencia.

aEn tiempos pasados estos personajes eran indispensables en la vida social de la ciudad ya que ellos se encargaban de redactar y escribir, con hermosa letra manuscrita, las cartas familiares, las invitaciones, los documentos oficiales y las declaraciones de amor. Su trabajo era muy solicitado debido al gran analfabetismo que prevalecía en la sociedad de aquellos tiempos razón por la que no solo escribían sino también leían las cartas que habían sido esperadas con ansia durante largos periodos de tiempo, una vez terminada la lectura y, muchas veces con la emoción todavía a flor de piel, procedían a redactar la respuesta.

Con los años, aquellas cartas y documentos que inicialmente fueron escritos con pluma fuente y tinta, en hermosa letra manuscrita, empezaron a escribirse de manera mecánica con las primeras máquinas de escribir que llegaron a la ciudad, entonces la, hasta entonces, silenciosa plaza de Santo Domingo, fue invadida por el constante repiquetear de las teclas de las máquinas que eran “pisadas” con agilidad asombrosa por los escribanos que, sin siquiera voltear a ver las teclas, ejecutaban redacciones perfectas

aaEn la actualidad los pocos escribanos que quedan, totalmente actualizados con sus modernas computadoras bajo el brazo, conviven en los portales de Santo Domingo con pequeñas imprentas especializadas en tarjetas de presentación, invitaciones para 15 años y, una que otra, todavía exhibe un viejo catalogo de tarjetas de navidad que ya casi nadie envía.

Los clientes que recurren a las personas que conservan el viejo oficio de evangelista son, principalmente, gente madura que necesita redactar cartas a sus familiares y para llenar documentos oficiales, las personas invidentes también son buenos clientes pero sobre todo acuden los jóvenes a solicitar ayuda en la redacción de los trabajos escolares o las tesis, aunque no falta aquel que solicita ayuda para plasmar con palabras lo que siente el corazón…

A los escribanos sobrevivientes, la nueva era de la tecnología no les preocupa, ya que ellos mismos comentan que para dedicarse al oficio se necesitan cualidades éticas y morales difíciles de encontrar en estos tiempos, así como conocimientos generales de gramática, sintaxis, ortografía y cultura que desafortunadamente muy pocos poseen en la actualidad, de manera que un homenaje y todo nuestro reconocimiento para los pocos que conservan el casi perdido oficio de escribano, quienes cada dia confirman que cuando hay talento, no importa que salga de una vieja máquina de escribir o de una computadora…