Iglesia y Convento de San Lorenzo

Este convento fue fundado en el año de 1598 bajo la regla de San Agustín y dedicado al mártir Lorenzo quien, al tener un desencuentro con el prefecto de un templo, fue detenido y sometido al tormento de ser colocado sobre una parrilla de brazas ardientes, se cuenta que después de algún tiempo de padecer esta situación, el santo dijo con toda tranquilidad: “ahora ya puedes mandar que den la vuelta a mi cuerpo, pues de este lado ya está bien asado”. Cuando también la otra parte estuvo tostada y quemada por las brazas, dijo: “ahora mi carne está completamente asada, ya puedes comer de ella”. Elevo sus ojos al cielo y expiró.

Este santo, por el tipo de tormento al que fue sometido es considerado Patrono de los Parrilleros quienes, cada 8 de agosto, acuden en grupo a celebrar la fiesta en su iglesia. Fue patrono y benefactor de este convento Don Juan de Chavarría, aquel que se hizo famoso por el heroico acto de poner a salvo la custodia del Santísimo, durante el terrible incendio que destruyo la vieja Iglesia de San Agustín el 11 de diciembre de 1676, razón por la cual le fuera concedida la gracia especial de que ostentase en la parte superior de su casa el emblema de honra de su cristiandad y designando con su nombre la calle en que habitaba, que hoy corresponde a uno de los tramos de la calle de Justo Sierra. La casa en que habitó este personaje se puede identificar, aun en nuestros días, porque aun conserva en su fachada una hermosa hornacina con lo figura de un brazo levantando una custodia. A su muerte se le sepultó en esta iglesia, erigiéndose una estatua de piedra de su imagen para ser colocada sobre su sepulcro, desafortunadamente ambas piezas desaparecieron.

En esta iglesia también se conserva el corazón del beato, nacido en Puebla, Don Carlos Bermúdez de Castro quien, por sus meritos y virtudes, fuera proclamado Arzobispo de Manila.

Este convento también sirvió de abrigo y sepultura de la célebre dama Doña María Ignacia Cruzat, apodada “La China” quien, como se sabe, fue recluida en este convento para liberarla de la tenaz persecución e infames intrigas de sus familiares y pretendientes que lo único que buscaban de ella era su cuantiosa fortuna.A consecuencia de las Leyes de Reforma las religiosas de este convento fueron exclaustradas el año 1864, estableciéndose después de algún tiempo en la parte principal del edificio, la Escuela de Artes y Oficios para varones. En
1905 la iglesia se destinó al servicio religioso de la colonia inglesa, posteriormente y hasta nuestros días fue reabierta al culto católico.

Se dice que esta fue una de las instituciones religiosas más adineradas de la Nueva España ya que, según documentos antiguos, la comunidad poseía 60 fincas, cuyos productos anuales eran de 31,550 pesos oro, y la superficie que ocupaba el convento medía 10,000 varas cuadradas.

La calle donde está situada la iglesia, se llamó por muchos años Primera, y después segunda de San Lorenzo. En la actualidad lleva el nombre de uno de nuestros mártires revolucionarios; Don Belisario Domínguez.