Calle del puente del clérigo

(Hoy 7ª y 8ª de Allende)

El puente a que se refiere el nombre de esta calle estuvo sobre una de las siete acequias principales de la ciudad la llamada Tezontlali que contaba con una longitud de 1,646 varas y pertenecía a la parcialidad de Santiago Tlatelolco.

En cuanto al origen del nombre, se debe a un acontecimiento sucedido allá por el año de 1649 por demás dramático. Eran los tiempos en que se respetaba mucho al clero, efecto de que la fe cristiana estaba en gran nivel con la sociedad y que, por tanto, cualquier falta contra una persona eclesiástica producía gran escándalo.

Cuenta la leyenda que en la calle de las Medinas vivía en aquella época un joven llamado Don Duarte de Sarraza, de nacionalidad portuguesa, pero criado en España, que poseía gran fortuna y dos títulos de nobleza. El virrey de México era en aquel entonces el Exmo. Sr. García Sarmiento de Sotomayor, Conde de Salvatierra, quien tuvo para el referido caballero toda clase de atenciones, lo que le valió para ser bien visto en la corte y en las altas clases sociales.

En las reuniones que frecuentaba el ilustre portugués tuvo ocasión de conocer a una joven muy bella llamada Doña Margarita Jáuregui, hija de un rico hacendado ya difunto y la cual estaba al cuidado de su tío, el noble sacerdote Don Juan de Nava, caballero de las ordenes de Santiago y de Calatrava.

El padre Nava sabía perfectamente que el joven Sarraza era vicioso, disipado y mujeriego, por tanto, prohibió a su sobrina tener amores con Don Duarte, además hablo con el nuevo virrey, que entonces lo era Fr. Marcos López y Rueda, Obispo de Yucatán, para que aconsejase al enamorado que desistiera de sus pretensiones, pero todo fue inútil y ambos novios, encaprichados, siguieron adelante con sus amores.

clerAcostumbrado Sarraza a que nadie se opusiera a sus deseos y viendo la fuerte oposición del padre Nava, tomó la decisión de matarlo y una noche, en medio de la obscuridad, logro distinguir un bulto que avanzaba hacia donde él estaba; se trataba del sacerdote que venía para su casa.

Entonces Sarraza vio en aquel encuentro buena ocasión para sus fines: se despidió de Margarita y se apostó en el puente de una zanja que había en la calle; desenvainó su daga y al pasar el clérigo frente a él, lo mató alevosamente clavándole el arma en la cabeza. Arrojó después el cadáver a la zanja y salió huyendo.

Temiendo el homicida, como era natural, que se le echase la culpa del crimen, dejo de ver por un tiempo a Margarita. Pasados seis meses, decidió verla de nuevo y hasta raptarla, si se negaba a irse con él. Y refiere la leyenda popular que a la mañana siguiente la gente que vivía por las cercanías de la casa del padre Nava, contemplaba con horror, sobre el puente de la zanja, a Sarraza estrangulado a manos de un esqueleto que vestía negra sotana y, como prueba patente del misterioso crimen, el cráneo del esqueleto tenía clavado un puñal.

Fue tan profunda la impresión de este suceso que a este lugar, ya sin puente y sin la zanja, se le llamó Calle del Puente del Clérigo…