La Catedral Metropolitana

La historia de México también puede conocerse a través de las construcciones, los monumentos, los edificios y las obras que lograron sobrevivir al paso de los acontecimientos sociales.

Los muros, las columnas, las fachadas, las estatuas hablan desde el pasado y son reflejo de otras épocas, otras circunstancias y de la vida cotidiana, aunque la conciencia de la conservación no siempre ha estado presente en los actos ciudadanos o de los políticos y gobernantes. Nadie pensaría que en algún momento hubo alguien que quiso demoler la Catedral Metropolitana, si, ese inmueble que tardo mas de trescientos años en construirse y donde se ha escrito la parte medular de la historia de la religión católica en México, estuvo a punto de ser demolida por orden del que fuera cuatro veces Gobernador de la Distrito Federal; Don Juan José Baz.

Cuentan las crónicas que todo comenzó durante la semana santa de 1856 cuando queriendo participar en los oficios del jueves santo, le negaron el paso y no era para menos ya que Don Juan José quería entrar a la Catedral ¡montado en su caballo! La negativa de los curas lo enfureció de tal forma que al día siguiente regresó con la artillería, misma que dispuso frente al atrio, mandando a la tropa a rodear el sagrado inmueble. El pueblo reaccionó de inmediato, y en medio del fervor religioso que caracterizan tales fechas, enfureció y se amotinó frente a la catedral. La situación, tensa y a punto de estallar, llevó a Baz a replegarse, y así el extremista ateo se quedó con las ganas de reventar en mil pedazos la catedral.
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Platicaban sus contemporáneos que cuando Juan José Baz (1820- 1887) pasaba frente al majestuoso templo daba un suspiro y se imaginaba cuánta obra, de la que él llamaba “de provecho” podría haberse construido con toda aquella cantera, y lo bien que se podría haber “aprovechado” ese enorme espacio.

Este connotado personaje, por cierto, oriundo de Guadalajara, sería considerado con el tiempo, como la peor amenaza contra la arquitectura religiosa en toda nuestra historia nacional. Entre sus “haberes” se cuenta que fue quien destruyo el viejo hospital de San Andrés, ¡en una sola noche!

¿Alguien se habría imaginado que en algún momento de la historia algún alocado gobernante tuvo la intención de destruir, el que hoy POR HOYes considerado el máximo patrimonio religioso de América Latina?