Santa Teresa la Nueva

AKJKALEn la parte occidental de la plaza Loreto, existe una interesante construcción religiosa levantada hacia los comienzos del siglo XVIII; se llama Santa Teresa la Nueva y perteneció al convento de las monjas carmelitas.

La fundación del convento la hizo el altruista caballero Don Esteban Molina, y los capellanes del convento de Santa Teresa la Antigua tomaron posesión del terreno para llevar a efecto la construcción del edificio conventual el día 30 de abril de 1701.

El 6 de agosto del mencionado año, comenzaron a delinearse y a la vez hacerse los cimientos de la iglesia, colocándose la primera piedra el 21 de septiembre del propio año, y el 14 de mayo de 1703 fue cerrado el cimborrio o cúpula, efectuándose entonces el traslado de las religiosas a su flamante monasterio.

Muchos años estuvo invadida la plazuela por un asqueroso muladar que desapareció afortunadamente con el estreno del templo. La dedicación de este tuvo lugar el día 25 de enero de 1715, con el ceremonial y el boato acostumbrado en tales casos.

Con motivo de la refundición de los conventos en el año de 1861, albergáronse en el monasterio de Santa Teresa la Nueva, desde el 14 de febrero, las comunidades de Santa Catalina de Sena y de Santa Inés, y cuando fueron exclaustradas las religiosas en 1863, retornaron aquellas a sus respectivos conventos a partir del 5 de junio del año mencionado, durando en sus recintos todo el periodo de la invasión francesa.

IGLLa fachada de la iglesia es de sobriedad manifiesta y ostenta dos portadas en el estilo barroco, rematadas con otros tantos nichos que contienen esculturas talladas en piedra, además de dos cruces abaciales de cuatro brazos.

Adórnala también airoso campanario y en los muros algunos contrafuertes, lucidas gárgolas en los pretiles y una cúpula de platillo sin linternilla. El interior del templo es de una nave, y se haya orientado de norte a sur, y en el extremo primero se conservan el coro alto y el bajo. Separando este recinto existe una tosca verja de hierro forjado, con sus barrotes salpicados de gruesas púas, con objeto de evitar el recargamiento de los fieles sobre la reja y, además, en el trascoro se encuentra una celosía sencilla pero interesante.

Hermosos y llamativos azulejos policromados adornan el lambrín de la sacristía y, tanto los altares como el decorado del templo son modernos, pero se conservan varios cuadros pintados al óleo, debidos al pincel de aventajados pintores europeos y mexicanos.

Hace algunos años, y con motivo de la construcción de un edificio que estaba destinado al acuartelamiento de tropas, se hizo indispensable el derribo total del antiguo recinto, no conservándose, por consiguiente, ningún vestigio de la edificación primitiva del siglo XVIII.

IGL3También a una porción del nuevo edificio hubo de trasladarse la escuela para sordo mudos que hasta la fecha allí se encuentra instalada. Según datos que hemos recogido, la comunidad contaba para su mantenimiento en el año de 1861 con veintiocho fincas que representaban un capital de ciento sesenta y dos mil pesos.

La superficie que ocupaba el monasterio era de tres mil varas cuadradas y limitaba al oriente con la antigua calle llamada de la Espalda de Santa Teresa, ahora segunda calle de Leona Vicario; al sur con la Estampa de Santa Teresa la Nueva, hoy primera calle de Mixcalco, sitio donde se encontraba la entrada principal del monasterio, y al poniente, con la actual Plaza de Loreto, hermoseada con la fuente que fue proyectada por el eminente arquitecto valenciano Don Manuel Tolsá y que algún día estuvo en el antiguo Paseo Nuevo, conocido en la actualidad como calle de Bucareli.

Adórnala también airoso campanario y en los muros algunos contrafuertes, lucidas gárgolas en los pretiles y una cúpula de platillo sin linternilla. El interior del templo es de una nave, y se haya orientado de norte a sur, y en el extremo primero se conservan el coro alto y el bajo. Separando este recinto existe una tosca verja de hierro forjado, con sus barrotes salpicados de gruesas púas, con objeto de evitar el recargamiento de los fieles sobre la reja y, además, en el trascoro se encuentra una celosía sencilla pero interesante.