Mixcoac

El singular centro de la delegación Benito Juárez
Manuel Magaña Contreras

Con su ancestral pasado de población indígena, cuyo testimonio vigente es el conjunto piramidal de San Pedro de los Pinos, Mixcoac, Centro Histórico de la delegación Benito Juárez, se convirtió en réplica residencial del más auténtico sabor español durante el período virreinal. Durante los días aciagos de la invasión de 1847, el presidente constitucional don Manuel de la Peña y Peña instaló provisionalmente la sede del gobierno de México en una mansión ubicada en la calle de la Campana, cerca del callejón del Diablo, hecho histórico que se consigna en una placa colocada en la fachada del inmueble citado.

El cambio de la sede se debió a que el Palacio Nacional ubicado al oriente de la Plaza de la Constitución, fue ocupado por el invasor. Los Poderes de la Nación residieron en Mixcoac, cuando el Presidente Manuel de la Peña y Peña pasó por dicha población, antes de dirigirse a Toluca, donde instaló su gobierno el 26 del mismo mes y año.

Benito Juárez, en cuanto delegación política, tiene un historial que arranca del 29 de diciembre de 1970, fecha en que el entonces presidente Luis Echeverría, dispuso su creación. Tiene una superficie de 27.5 kilómetros cuadrados, ocupados totalmente por una zona urbana que carece de reservas territoriales.

En dicha superficie existían, además de Mixcoac, los pueblos de Nuestra Señora de la Piedad, de San Lorenzo Tlacoquemécatl, Santa Cruz Acatlán, San Andrés Tetepilco, etc. Contenía también grandes haciendas como la de Portales, la de San Borja y surcado por el Río de la Piedad, disponía de agua para el riego de sus tierras agrícolas y ganaderas, lo que permitía dar sustento a todos sus habitantes, hasta fines del Siglo XIX, aproximadamente.

Tanto la Hacienda de Portales – hoy colonia de ese nombre -, como Mixcoac y sus alrededores, fueron escenarios de las luchas de los mexicanos contra los invasores, en 1847, al llegar estos, al Valle de México.

Zacahuizco y el barrio de San Juan, son otros dos centros de población que caracterizaron a la extensión territorial donde hoy se asienta la delegación Benito Juárez.

Dominicos en Mixcoac

Los vestigios piramidales de la hoy colonia de San Pedro de los Pinos, dan testimonio de los antecedentes prehispánicos de Mixcoac, población que tuvo su importancia comercial y estratégica en los tiempos de la Gran Tenochtitlan. Varios de sus pobladores, según fuente históricas, contribuyeron a la defensa de la capital del imperio azteca, encabezada por Cuauhtémoc, el último tlatoani.

Los primeros 12 frailes dominicos, encabezados por fray Tomás Ortiz, llegaron a la Nueva España en 1526. Posteriormente, fray Domingo de Betanzos y fray Vicente de Santa María, afianzaron la obra de estos religiosos predicadores. En 1559 tenían ya 40 casas y 210 religiosos. Cien años después contaban con cuatro provincias: Santiago de México, en 1532, San Vicente de Chiapas y Guatemala en 1551, San Hipólito, de Oaxaca, en 1595 y la de Puebla, en 1656.

En Mixcoac, los frailes dominicos realizaron una gran obra y fueron el centro de la formación de un poblado con acentuadas características españolas, las señoriales casonas le dieron carácter al lugar. Sus estrechas callejuelas evocan la traza urbana de las poblaciones en la Península Ibérica.

La gran obra de los dominicos, en Mixcoac, puede advertirse por el templo de Santo Domingo, con sus valiosos retablos churriguerescos que reflejan, precisamente, la fusión del sentimiento artístico religioso indígena y español, en los cuales se expresa, con singular arte, los sentimiento nacidos de una fe que se practicó profundamente.

Muchas de sus estrellas calles aún se conserva y constituyen una variante dentro de la monotonía urbana de otras zonas de la capital mexicana.

Paisaje urbano con personalidad

En el corazón de Mixcoac, el templo de Sano Domingo, con su extenso atrio, da artística armonía al paisaje urbano, del que forman parte la plazuela en la que se ubica el quisco que evoca los tiempos provincianos del lugar, junto con el Palacio Municipal que fuera sede de la antigua municipalidad de Mixcoac. Al lugar llega la calle de La Campana, que serpentea como una serpiente y añade sabor añejo al lugar.

¿El callejón del Diablo que también desemboca en esas inmediaciones, tendrá algo que ver con la lucha “en contra del maligno” que los dominicos, como jueces del Tribunal de la Santa Inquisición libraron muchas veces?

Mixcoac, pese a las agresiones que ha sufrido por la ola modernizadora y los industriales de los edificios en condominio, conserva su sabor añejo. En la misma plaza ubicada frente al templo de Santo Domingo, está el portal en los inicios de la calle Augusto Rodín. Todo estro configura una estampa del más puro clasicismo urbano español en dicho antiguo poblado donde floreció una de las culturas indígenas a poca distancia de la Gran Tenochtitlan.

Pintores como Zurbarán, Giotto, Goya, Sassofferato, Miguel Ángel, dan idea del carácter cultural del medio ambiente en Mixcoac. La colonia Insurgentes Mixcoac, con calles que tienen los nombres de Jeréz, San Sebastián, etc. hacen más rancio y agradable todo este conjunto que, pro méritos propios es el Centro Histórico de la delegación Benito Juárez.

Aún a mediados del año pasado, todavía se podía observar, en el resto del territorio de esta demarcación, las siembras en las tierras de pueblos, haciendas y ranchos existentes en ese entonces, en donde ahora se levantan muchos condominios, lo que constituye una radical metamorfosis en unos cuantos años. Plaza San Juan otro sitio de gran interés.

Mixcoac merece ser conservado. Mixcoac, enclavado en esa área donde hubo grandes barrancas y están hoy el Parque hundido, la Plaza México y el Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes, es un testimonio urbano de otros tiempos con suficientes méritos históricos, arquitectónicos y culturales, para que sobreviva, por ser parte muy importante del patrimonio de todos los mexicanos.

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