Xochimilco

El paraíso del D. F. que sobrevive al paso de los siglos.
Por Manuel Magaña Contreras

En Xochimilco se produjo lo que pudo haber cambiado  el futuro de México, porque allí fue capturado Hernán Cortés el 16 de abril de 1521, sólo que, quienes lo hicieron prisionero no se dieron cuenta que era él y lo confundieron con cualquier otro soldado, por lo que  no fue difícil que lo rescatara  Cristóbal de Olea, quien quedó mal herido en ese episodio clave en la historia de la nación mexicana.

 

Muchos y desconocidos sucesos han ocurrido en Xochimilco, el paradisiaco lugar donde la huella de la naturaleza imprimió su sello único y  junto con la obra  de la civilización prehispánica que allí creó el sistema de chinampas en su atractiva zona lacustre y  la huella evangelizadora de los frailes franciscanos encabezados por fray Martín de Valencia, han creado un lugar único que al paso de los siglos le mereció ser catalogado como Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO.

En esta jurisdicción, donde se reunieran  en 1914 los generales de la Revolución Mexicana, Francisco Villa y Emiliano Zapata, el ambiente  de provincia es aún realidad, con la presencia de sus 14 pueblos campesinos:  Santa María Tepepan, Santa Cruz Xochitepec, Santiago Telalcatlalpan, San Mateo Xalpa, San Lucas Xochimanca,  San Lorenzo Atemoaya,  San Gregorio Atlapulco, San Luis Tlaxialtemalco, Santa Cruz Acalpixca, Santa María Nativitas,  Santiago Tulyehualco,  San Andrés Ahuayacan, Santa Cecilia Tepetlapa y San Francisco Tlalnepantla.

Templos que invitan a la oración

Los templos de estos poblados, todos de la época virreynal, con sus torres y campanas y sus cúpulas relucientes de azulejos, invitan a la oración. Los atardeceres, en el momento del crepúsculo, con sus celajes y arreboles, pintan el paisaje con hondo dramatismo de luces que parecen producidos por una inmensa hoguera.

La huella de la obra evangelizadora de fray Martín de Valencia se advierte de igual forma  en sus 18 barrios: San Juan, El Rosario,  Tlacoapa, La Asunción,  La Guadalupita, San Diego, San Marcos, San Antonio, Santa Crucita,  Belén,  San Pedro, Xaltocan, San Cristóbal, San Lorenzo, San Esteban,  La Santísima y Caltongo.

 

Estos barrios nos hablan de leyendas  transmitidas de padres a hijos. En el barrio de La Asunción, a veces, en las platicas al caer las primeras sombras de la noche, parece que emergen las escenas del injusto linchamiento de María Candelaria, víctima  de las circunstancias en relación a faltas que jamás cometió.

Zona lacustre y sus canales

No obstante el avance de la mancha urbana que borra la huella de la naturaleza, en  Xochimilco campea  la mexicanidad a plenitud, en medio de un paisaje que la mano del hombre, difícilmente,  podrá volver a crear. El lago, pese al agua que se extrae de los manantiales, aún tiene presencia, sus canales y sus chinampas con  el ir y venir de sus trajineras que se adornan con nombres femeninos, constituyen una estampa que recorre todo el mundo.

Sus principales canales: Cuemanco, Apatlaco, Nacional, del Bordo, Japón, y Chalco, guardan agradables sorpresas que tiene la belleza natural de esos lugares, junto con las chinampas en donde se produce una parte considerable de frutas, verduras y legumbres destinadas al consumo de los capitalinos.

También aquí se tejen leyendas como la de La Llorona, que cobra vida con motivo de las festividades del Días de Muertos el mes de noviembre. Los paseantes suelen extasiarse con  la “Isla de las Muñecas”, en la cual, un hombre vivió solitario el resto de su vida después de una decepción amorosa sufrida en su juventud, este hombre rodeó el lugar de muñecas y jamás salió de su entorno. Allí murió, hará unos diez años.

Xochimilco necesita cuidados

Ubicada al sur del Distrito Federal, la zona lacustre de Xochimilco, sus 14 pueblos y 18 barrios, sus chinampas y canales, demandan cuidados para que se pueda conservar. Es un prodigio que hasta la fecha exista dicho lugar. El lago se alimenta únicamente de las aguas “grises” – aguas negras tratadas – que recibe  de la planta tratadora del Cerro de la Estrella. Esto representa un riesgo porque no es posible eliminar, del todo, la presencia de residuos de detergentes que forman montañas de espuma que son una amenaza para la flora y la fauna.

En Xochimilco todo es valioso testimonio de lo bello de la naturaleza y lo trascendente de la cultura.  Llegaron allí los primeros pobladores prehispánicos  formados por tribus de Cuicuilco y Tlatilco,  durante el periodo preclásico, y en Santa Cruz Acalpixca se estableció la primera de las siete tribus nahuatlacas  que llegaron al valle procedentes de Chicomostoc. Dejaron huella y el museo regional es testimonio de ello.

En el periodo virreynal,  fray Martín de Valencia y sus frailes franciscanos construyeron, entre 1536 y 1579, la iglesia y el convento de San Bernardino de Siena.  Fundaron la capilla de San Pedro y el Hospital de la Concepción Tlacoapa y la primera Escuela de Teología, Artes y Oficios.

Xochimilco es expresión máxima de mexicanidad en su paisaje y su herencia cultural. Xochimilco dio a la humanidad la Flor de Nochebuena, hoy conocida en todo el mundo.
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