Cuna de la Aviación Civil y Militar, el centro histórico de V. Carranza

Tradición y modernidad

Manuel Magaña Contreras

Creada por la Ley Orgánica, del Departamento del D. F. el 29 de diciembre de 1970, la delegación Venustiano Carranza alberga en lo que hoy es su Centro Histórico – y en otros tiempos fueron “los campos de Balbuena” -, la “Cuna de la Aviación Civil y Militar en México”, lo cual permite a esta demarcación, reunir la tradición de la zona oriente del Centro Histórico de la Ciudad de México y el sitio donde estuvo el poblado de la Magdalena Mixihuca , con la modernidad de la industria aeronáutica y la antigua zona de los balnearios con aguas medicinales en la salida a Puebla.

Aquí, la historia se desarrolló a través de episodios claves para el futuro de México. En donde hoy se levanta el templo antiguo del Hospital de San Lázaro - F. C. De Cintura, E. Zapata, Congreso de la Unión y San Antonio Tomatlán -, estuvieron “las atarazanas”, de Hernán Cortés, o sea, el sitio que le sirvió de muelle y arsenal, después de la salida de sus tropas de Texcoco, para invadir la Gran Tenochtitlan.

Gran importancia histórica tiene el Hospital de San Lázaro, primero de su género en el Continente Americano, igual que los vireynales templos de San Antonio Tomatlán y de Santo Tomás la Palma y la iglesias de Nuestra Señora de la Soledad y de la Santa Cruz, erigida y convertida en parroquia de indios en 1633, en terrenos que pertenecieron a un solar de la antigua población azteca que se denominó Coltzingo, en pleno corazón del hoy Barrio de La Merced.

Por sí misma, la zona de La Merced tiene los méritos suficientes para que la ONU, a través de su organismo, la UNESCO, la haya declarado Patrimonio de la Humanidad, como parte de gran importancia del Centro Histórico de la Ciudad de México. Las chinampas y los canales que fueron del poblado prehispánico de la Magdalena Mixihuca, el Peñón de los Baños con sus aguas curativas y los balnearios – ya desaparecidos-, a la vera de la antigua carretera a Puebla, hoy calzada Ignacio Zaragoza, son antecedentes de la estirpe noble de la delegación V. Carranza.

La época heroica de la aviación

Pero la modernidad irrumpió a gran velocidad en la hoy Venustiano Carranza. Parece increíble que donde hoy se ubica la zona residencial Jardín Balbuena haya servido del gran espacio donde nacieron la aviación civil y militar en nuestro país.

Fue durante el porfirismo que Balbuena adquirió la categoría de zona ideal para los “pininos” de los primeros aeronautas mexicanos, cuyo antecedente lo fue en grado realmente heroico, la serie de ascensiones que realizaba generalmente desde la Alameda Central, el temerario don Joaquín de la Cantoya y Rico, quien vestido con elegante levita, ascendía en su globo “Vulcano”, ante el asombro de todo mundo. Su primer ascenso en globo fue el 24 de septiembre de 1871, cuando ascendió desde la Plaza de Armas.

Posteriormente, en los campos de Balbuena, el presidente Porfirio Díaz, quien acostumbraba realizar maniobras militares en este espacio, dio todas las facilidades para que los aeronautas alentados por el ejemplo del valiente don Joaquín de la Cantoya y Rico realizaran en allí sus primeros vuelos experimentales. Después vendría el dirigible de “El Buen Tono” y los globos libres y cautivos de Braniff.

La fiebre por la aviación arraigó en el pueblo durante el porfirismo, sobre todo después de las fiestas del Centenario. Don Alberto Braniff realizó el 10 de enero de 1910, “el primer vuelo sobre la Ciudad de México y la América Latina”, en un Farman, ni más ni menos.

Las crónicas de la época, con las que conformamos este relato, refieren que del 25 de febrero al 5 de marzo de 1911, los campos de Balbuena fueron escenario de una exhibición aérea con la participación de los aviadores Alberto Braniff, Joseph Seymour, René Barrier, René Simón, Edmond Audemar y Roland Garros. El Presidente Porfirio Díaz, felicitó a estos pioneros de la aviación civil.

Los hermanos Eduardo y Juan Pablo Aldasoro, son parte relevante de la historia de la aviación en México, a partir de los campos de Balbuena. En medio de avatares superados por el entusiasmo y vocación de héroes de la aeronáutica, el 24 de mayo de 1924,fue fundada la Compañía Mexicana de Aviación que contaba con dos aviones Lincoln Standard y de 150 caballos , cabina abierta y capacidad para un pasajero.

La aviación militar tiene un nutrido historial con los incipientes bombardeos durante la Revolución Mexicana. Al respecto, el 24 de mayo de 1920 salió de Balbuena un bimotor tripulado por Leopoldo Dupont para realizar operaciones militares. Donde hoy se levanta la sede de la delegación V. Carranza hubo hangares y convivieron allí los pioneros de la aviación civil y militar.

Los héroes máximos de esa época heroica son, indudablemente, Emilio Carranza y Francisco Sarabia, con vuelos sin escala a Nueva York. Lo que asombró a las generaciones de los años 20. Ambos perecieron al realizar su hazaña.

Huellas de la aviación en Balbuena

El aeropuerto internacional de la Ciudad de México es huella de la cuna de la aviación en Balbuena. Al término de la Segunda Guerra Mundial, el aeropuerto militar fue cambiado a la Base Aérea en Santa Lucía, Estado de México. La aviación comercial tiene su sede aún dentro del Distrito Federal.

Las calles de la colonia Moctezuma llevan nombres de los pioneros de la aviación: Pablo L. Sidar, Juan Gutiérrez, Emilio Carranza, Francisco Sarabia, José Jasso, Fernando Proal, los hermanos Aldasoro, José Rivera Roberto Fierro, Carlos Santana, José Esparza, Ignacio Burgos, entre otros.

La novísima delegación Venustiano Carranza, tiene muchas aristas de primer importancia que aguardan el trabajo de los cronistas.

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