Rumbo al Bicentenario, Festividades y desfiles cívicos Capitulo 5

Innumerables y muy importantes fueron los actos y desfiles cívicos que se llevaron a cabo en septiembre de 1910. Se trataba de exaltar, de todas las formas posibles, a los héroes que participaron en la lucha por la Independencia de México.

La población entera de la capital y la que llegó de todos los puntos del país en aquellos días, prestaron a esas fiestas, netamente populares, el contingente de su presencia, de su alegría y de su animación, que la llevaron a la altura de la ocasión inolvidable que se celebraba.

Mencionaremos algunos de estos actos:

Para conmemorar el recuerdo de doña Leona Vicario y de su esposo Don Andrés Quintana Roo y de su colaboración en la obra de la Independencia, fueron colocadas, en solemne acto,  dos placas conmemorativas en las casa donde murieron ambos personajes.

El 21 de septiembre de 1910 tuvo lugar la ceremonia donde fue descubierta, en el edificio de la Ciudadela, una gran lápida que recuerda la estancia de don José María Morelos y Pavón en ese lugar, días antes de ser conducido al pueblo de San Cristóbal Ecatepec para ser fusilado.

Hasta la Catedral fue  traído un gran catafalco con los restos de nuestros héroes para ser solemnemente homenajeados por todo el pueblo de México.

El comercio de la capital organizó un gran desfile de carros alegóricos con temas alusivos a la lucha por la independencia. A la descubierta de este desfile marchaba un escuadrón de Gendarmes del Ejército seguido por una nutrida banda de música que amenizaba el desfile de los carros. El primero, enviado por el “Centro Mercantil” llevaba, sobre una plataforma decorada con banderas, un busto de Hidalgo coronado por la mano de una mujer que representaba a la Patria y, a ambos lados, otros dos bustos, uno de don Benito Juárez y el otro del General Díaz, coronados, respectivamente por la justicia y la paz. El segundo carro fue del “Palacio de Hierro”, su ornamentación era muy lujosa; la figura central representaba a la Patria después de haber roto sus cadenas, la acompañaban cuatro bellas mujeres lujosamente ataviadas. El tercer carro representaba a la Agricultura  y estaba formado por un trozo de montaña sobre la que se veían deidades rústicas y escenas de la vida campestre y los productos de todas las zonas agrícolas de la República. El cognac “Gautier” presentó un carro que simulaba una taberna ocupada por varias campesinas e, inmediatamente después, avanzaban innumerables indígenas de Xochimilco que llevaban ramos de flores para depositarlos en Catedral ante la urna que guardaba los restos de los héroes. El carro de “El Buen Tono”, representaba una escena cortesana del reinado de Luis XV y era tirado por tres troncos de hermosos caballos conducidos por palafreneros. El carro de la Industria conducía a una matrona representante de esta y a los símbolos de la Ciencia, el Trabajo, la Exactitud y la fuerza. Los bancos enviaron un carro en el que ocupaba lugar preferente la Abundancia dejando caer un tesoro de su cornucopia; la Compañía Cervecera de Toluca mandó un carro que tenia la forma de un kiosco adornado con trofeos y banderas; “El Sombrero de Palma” presentó otro dispuesto con obras de arte y, distintas casas comerciales y empresas industriales otros muy bien decorados.

Con los carros del desfile alternaban grupos de obreros, ciclistas, charros y muchas delegaciones industriales y comerciales. El desfile terminó cerca de las 2 de la tarde y fue presenciado, desde el balcón central de Palacio Nacional, por el presidente de la República acompañado de todos  sus secretarios de Estado.

Numerosas familias presenciaron y celebraron estos actos cívicos y en todas las ocasiones terminaron en verdaderas verbenas populares que fueron atesoradas en la memoria de quienes las vivieron como uno de los momentos más importantes de su vida.

Próximo capitulo: La gran noche del 15 de septiembre de 1910…