Madrid, entre lo “cool” y lo “cañi”

Por Laura Martínez Alarcón.

Madrid es una urbe cada día más cosmopolita. Pareciera que está a punto de perder su rancio y castizo encanto por la arquitectura contemporánea de las Cuatro Torres Business Area (los flamantes rascacielos que se han convertido en el emblema de la ciudad) y por las numerosas obras viales y urbanas que se están desarrollando – de cara a la posible declaración de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos del 2016- y que obligan a los peatones a sortear cualquier cantidad de obstáculos y zanjas.

 

No hay un solo madrileño que no haya exclamado ante el cúmulo de polvo y piedras: “Hace años que no estaba Madrid tan perjudicada”. Quienes hayan visitado la capital española en otras ocasiones difícilmente reconocerán la Puerta del Sol, hoy totalmente cubierta por vallas, y echarán de menos las fuentes que bordeaban la Plaza de Colón y las exquisitas avenidas del barrio de Salamanca, como la calle Serrano, una de las zonas más afectadas por los trabajos de rehabilitación del ayuntamiento madrileño.

Por fortuna todavía quedan algunos rincones excepcionales donde podemos descubrir viejas casonas con techos de tejas de barro y balcones cargados de geranios que nos permiten confirmar que la modernidad es tan sólo una ilusión óptica. La gracia de Madrid es que nos sigue sorprendiendo a la vuelta de cada esquina con sus pequeños comercios de toda la vida o sus refugios gastronómicos que sobreviven al embate de lo “cool” y lo “new age”. Para todos hay un espacio en esta ciudad tan llena de energía que, en efecto, sigue agregando a su carácter internacional los acentos de otros lugares del mundo. Hay barrios, como el de Lavapiés, donde podemos sentirnos como en un trocito de África; plazas donde se escucha más el español ecuatoriano que el castellano “duro y puro” del corazón de España, y pequeños restaurantes étnicos que encienden sus fogones para enriquecer el paladar de la vieja Europa.

Esto es más evidente en el casco antiguo de Madrid, cuya atmósfera nos recuerda tanto al de la Ciudad de México. Un ejemplo lo constituye la famosa pastelería El Riojano (Calle Mayor 10) y su fachada que nos evoca a la Dulcería Celaya de 5 de Mayo. Fundado en 1855 por don Dámaso de la Maza, pastelero de la reina Isabel II, éste es uno de los comercios más antiguos de la ciudad y parada obligada para degustar unas pastas fuera de serie.

 

Otro testimonio de lo que tienen en común los centros históricos de Madrid y de la capital mexicana es la vocación comercial de sus calles. Para muestra, las tiendas de costura y tejidos que, aquí o allá, se resisten a desaparecer. Hace algunos años, la esposa de un embajador español, madrileña de pura cepa, comentaba el placer que sentía cuando visitaba las mercerías de las calles aledañas a Palacio Nacional porque le recordaban algunos de los negocios de más abolengo de su ciudad natal: los Almacenes Antonio Ubillos y Cobián (Plaza de Pontejos 2), paraíso de los amantes de los botones, hilos y corchetes, y Lanas El Gato Negro (calle de Postas, a un costado de la Plaza Mayor), vigente desde 1913 y cuyo género de excepcional calidad hace las delicias de cualquier abuela.

A pesar de las embestidas del mercado chino y de la invasión masiva de artículos plastificados y vulgares; no obstante el empeño de muchos por ser o parecer contemporáneo y copiar de alguna manera el “american way of living”, Madrid sigue resguardando pequeños tesoros: el taller de Julio Rodríguez (calle del Águila 12), único artesano que sigue elaborando a mano sus famosas botas de vino, o la Casa Pajuelo (calle de Atocha 95) especializada en mieles de todo tipo, las hay de tomillo, azahar o acacia. El mero centro madrileño sigue siendo el lugar ideal para encontrar las mejores alpargatas del mundo y a los mejores precios. La Casa Lobo (calle de Toledo 30), es un minúsculo negocio que ofrece una increíble variedad de este tipo de calzado: valencianas, mallorcas, menorquinas o abarcas de esparto y hasta las “pisa-mierdas” de toda la vida, en todos los colores y tallas. En verano, hay que armarse de paciencia porque la cola de compradores da vuelta a la esquina.

Finalmente, una nueva propuesta turística en Madrid que se parece mucho a nuestros Paseos Culturales en Tranvía de la ciudad de México. Se trata del programa de visitas guiadas teatralizadas patrocinadas por el ayuntamiento madrileño. Durante el verano (julio, agosto y septiembre) se ofrece la ruta Madrid Tenebroso, un recorrido por las calles y plazas de la capital española que han sido escenario de famosos crímenes como el del seductor Juan de Tassis, la muerte del bandido Luis Candelas o los asesinatos de la Casa de la Cueva. El punto de partida es la espléndida Plaza Mayor en cuyo espacio se llevaron a cabo numerosas ejecuciones en tiempos de la Inquisición. Si usted visita la capital española, no deje de acercarse al Centro de Turismo de Madrid (Plaza Mayor 27) para preguntar horarios y precios de este singular paseo.

¡Hasta la próxima!

Esta colaboración se escribe desde Madrid. En ella, procuramos compartir con los lectores lo que tenemos en común y lo que nos distingue a los mexicanos y a los españoles. Asimismo, les informaremos de novedades culturales y noticias de interés para quienes vengan a visitar este espléndido país. Si a usted le interesa alguna información en particular, no dude en escribirnos: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla